8 de julio de 2009

Receta para preparar telebancadas al gusto

DENISE DRESSER

En la tradición mexicana, y en la historia culinaria de la transición democrática, los partidos políticos y los poderes fácticos muchas veces se sirven en un solo plato. La combinación de partidos doblegados y televisoras agresivas ha producido platillos tan memorables como la Ley Televisa, puesto sobre la mesa por primera vez en 2006. Pero este manjar –que dejó un amargo sabor de boca– resultó difícil de preparar y llevó a una controversia constitucional, mediante la cual la Suprema Corte eliminó algunos de sus ingredientes. Ante ese problema, los “chefs” optaron por un nuevo enfoque: la preparación de una “Telebancada” propia dentro de la Cámara de Diputados, con ingredientes hechos en casa. El objetivo es eliminar los preparativos complicados del platillo previo y, de manera simple y sencilla, producir algo al gusto de los dueños del restaurante “República Capturada”.

La diferencia en el enfoque culinario es notable. Ahora el Sr. Azcárraga y el Sr. Salinas Pliego –o sus apoderados– no tendrán que esforzarse para buscar un diputado desconocido que presente como suyas las iniciativas elaboradas en los despachos jurídicos de las televisoras. Ahora tendrán diputados en el Congreso que trabajarán directamente para ellos. Ahora Ricardo Salinas Pliego podrá contar incluso con el apoyo de su propia hija para sacar iniciativas al gusto de la casa. Disfruten entonces –ciudadanos mexicanos– de la Nouvelle Cuisine lanzada expresamente para la elección del 5 de julio de 2009.
Rinde para un sexenio.

Ingredientes:

1 Partido Verde Ecologista Mexicano expulsado por la Unión de Partidos Ecologistas Europeos debido a su posición en favor de la pena de muerte.

1 Actriz de mediana fama, dispuesta a ser la vocera de las propuestas del PVEM, aunque su familia haya sido acusada de provocar daño al medio ambiente.

1 Actor elegido por Televisa mediante un casting, al cual se selecciona por su capacidad para vender un producto, aunque en realidad el actor en cuestión manifieste su desacuerdo con la pena de muerte y piense anular su voto, como lo declaró Raúl Araiza en una entrevista reciente.

¼ Instituto Federal Electoral que no logra sancionar a tiempo al PVEM por la publicidad política disfrazada en revistas del corazón, ni le retira el registro ante las múltiples irregularidades cometidas en esta elección y a lo largo de su escandalosa historia.

½ Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial que, con un fallo cuestionable, autoriza que el Partido Verde viole la ley electoral y permita a sus diputados presentar spots publicitarios encubiertos como “informes” de trabajo.

2 Cadenas de televisión que buscan emprender una contrarreforma electoral –entre otras iniciativas legislativas– mediante la construcción de una bancada a modo en el Congreso.

1 Partido Revolucionario Institucional que en alianza con el PVEM quiere establecer una posición mayoritaria en el Congreso, para planear desde allí su regreso a Los Pinos, con el beneplácito de Televisa, TV Azteca, Enrique Peña Nieto y “Mamá Gaviota”.

Preparación:

En una mezcla políticamente explosiva, combinar el Partido Verde Ecologista con la pena de muerte, añadiendo un poco de sal a través de los bonos para medicinas y la promesa de computadoras. Dejar fuera del recipiente el hecho de que el Estado mexicano está comprometido a respetar el derecho a la vida, según lo establecido en la Constitución y en una serie de tratados internacionales que ha ratificado y que son de cumplimiento obligatorio. Con un mazo, machacar la mezcla día y noche en la televisión. Incorporar, poco a poco, los peores prejuicios de los mexicanos para que se sumen a la idea de que el Estado debe mimetizar conductas criminales e instituir la venganza como punto de partida de la acción gubernamental. Untar la salida falsa de que la pena de muerte puede remediar la ineficacia del sistema de justicia. Finalmente, cortar en pedacitos la idea de que legalizar la pena de muerte no produce efectos disuasorios contra la delincuencia.

Colocar esta mezcla en el horno de una elección en la cual cada cocinero viola las reglas de comportamiento en la cocina, mientras los administradores del lugar se pelean entre sí o actúan demasiado tarde para frenar el desorden. Mientras tanto, atar en nudos a los consejeros del Instituto Federal Electoral y a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con fallos inconsistentes, y colocar sus alitas detrás de la espalda. Aumentar la temperatura del horno a 24 millones de spots. Elaborar algunos spots en casa con actores como Maite Perroni y Raúl Araiza, contratados para ser la cara del PVEM aunque en realidad no crean en sus propuestas.

Mientras se cuece la mezcla, elegir candidatos con la textura y el olor requeridos para la “Telebancada”, cuidando la consanguinidad, la cercanía laboral, la lealtad, o el desempeño previo en alguna área relacionada con las telecomunicaciones. Incorporar a la receta a personas cercanas a Javier Tejado Dondé –asesor jurídico de Televisa–, como Lorena Corona Valdez, candidata 2 de la primera circunscripción por el PVEM, quien trabajó durante años en el área jurídica de Televisa. O Miguel Orozco, hermano del senador Verde, Javier Orozco, se desempeñó en el área jurídica de la CIRT. O Rodrigo Perezalonso, otro personaje cercano a Tejado Dondé. O Roberto García Requena, exempleado de Cofetel. O Mariana Ivette Ezeta, quien también trabajó en Televisa. O Juan Gerardo Flores, quien laboró en Cofetel. O Ninfa Salinas Pliego, hija del dueño de Televisión Azteca. Ya con estos ingredientes en mano, proceder a batirlos en la licuadora, junto con la propuesta de la pena de muerte, para darle mayor consistencia.

Presentación:

Después del 5 de julio, retirar del horno y presentar el platillo ante millones de votantes como el manjar más exquisito. Es fundamental usar el horario triple A de la televisión y contar con la debilidad del IFE y del Tribunal para su promoción y degustación. Como paso previo será necesario colocar la “Telebancada” en una salsa de democracia disuelta y un sistema de partidos freído a mano. En contraste con otras recetas de la temporada –la del PT, el Panal, el PSD, o Convergencia– esta versión es capaz de conservar su sabor durante los próximos tres años. Gracias a su preparación rápida y sencilla, es uno de los platillos preferidos de los oligarcas. También es popular entre los defensores de la democracia “representativa” y el sistema de partidos en México, aunque algunos reconozcan –en privado, por supuesto– que la “Telebancada” les produce dolor de estómago. Por eso es necesario servirlo de inmediato. No vaya a ser que algún comensal descubra la podredumbre de que Maite Perroni y Raúl Araiza fueron pagados para promocionar

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