20 de septiembre de 2008

Los partidos mexicanos

Amy Glover

Tan cerca del pasado y tan lejos del mercado. Un análisis de la situación actual de los grandes institutos políticos y sus desafíos para 2009.

México está inmerso en una democracia dominada por partidos que prácticamente carecen de ideología. Quizás esto no sería tan grave si no pareciera también que son incapaces de comunicar coherentemente una visión de futuro para la nación.

PARTIDO ACCIÓN NACIONAL.
El nuevo establishment
Recientemente, el presidente Felipe Calderón anunció su apoyo al control de precios en los alimentos, argumentando que para evitar los cambios abruptos en las condiciones económicas del mercado se requiere ‘la guía del gobierno’. Si Adam Smith viviera, seguramente se estremecería de sólo pensarlo.

La decisión, presentada como una panacea para el problema generado por las fuerzas del mercado internacional, podría parecer extraña a primera vista, ya que el Partido Acción Nacional (PAN) es, supuestamente, un partido de derecha, pero los rótulos ideológicos en la política mexicana pueden ser muy engañosos. En realidad, México no tiene un partido que defienda los principios liberales.

El PAN nunca ha demostrado su amor incondicional por los mercados, si bien por mucho tiempo el partido ha estado asociado con los intereses empresariales institucionalizados. Dado el problema permanente de los monopolios en México, está claro que el apoyo a las grandes empresas no necesariamente se traduce en un compromiso con las soluciones de libre mercado, tema generalmente promovido por la derecha, pero más recientemente también favorecido por los gobiernos socialdemócratas del mundo.

De montessori a la microgestión
Al asumir su mandato, el presidente Calderón quiso disipar la idea de que su gobierno estaría regido por la improvisación, como el del ex presidente Vicente Fox. Sin embargo, las pruebas recientes sugerirían que el mandatario ha optado por la microgestión.

Calderón confía casi exclusivamente en un grupo muy cerrado de amigos que no se distinguen por su sabiduría política o su efectividad. Además, tiene fama de ser intolerante con quienes no están de acuerdo con él.

Calderón ha evitado, erróneamente, acercarse a los miembros de su propio partido en el Congreso para llevar a buen término su agenda de reformas. A lo mejor, la decisión de remover a Santiago Creel como líder del PAN en el Senado fue necesaria –e, incluso, tardía–, pero la manera en la cual se llevó a cabo generó asperezas que pudieron haberse evitado con un poco de tacto político. Dadas las divisiones partidarias en el Congreso, seguramente el presidente debería aprovechar cualquier apoyo que pueda obtener, porque no queda la menor duda de que la agenda de reformas en México es de la más alta prioridad.

¿De derecha, de centro o PAN con lo mismo?
Muy probablemente, los fundadores del PAN se horrorizarían de sólo pensar en ser considerados como el partido del establishment. Después de todo, el partido se especializó en jugar el papel de la oposición durante las décadas de gobierno del PRI. Pero también es útil recordar que Acción Nacional ha estado en el poder durante ocho años, y quedan cuatro años más por delante para gobernar. El partido pasó de ser un observador externo profesional, a convertirse en el prototipo del partido del poder.

En una entrevista reciente con El País, el presidente Calderón dijo que no se considera un político de derecha, sino más bien de centro; una valoración razonable. También podría describirse a Calderón como un presidente pragmático –una característica distintiva del político mexicano– tal como lo sugiere su decisión de apoyar los controles de precios. En realidad, su acuerdo con los productores de alimentos se parece enormemente a los pactos del PRI de antaño. Nada nuevo bajo el sol.

PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL
Simplemente institucional
Las décadas de gobierno del PRI llegaron a su fin hace ocho años, pero el partido en sí sigue vivo y gozando de buena salud. El Revolucionario Institucional tiene 18 gubernaturas y la capacidad de ejercer gran influencia en el Congreso.

Es probable que el tricolor muestre su poderío en las elecciones parciales de 2009, cuando los electores manifiesten su hartazgo con el PAN y le den la espalda al radicalismo del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Entonces, ¿qué significa ser priista?

Y orgulloso de serlo
Vale la pena recordar que bajo el sistema autoritario encabezado por el PRI, los opositores eran bienvenidos al redil para comprar su silencio o su cooperación. Si usted quería trabajar para el gobierno, para la prensa o, incluso, en ciertos ámbitos empresariales, tenía que pasar la prueba de lealtad con los operadores del tricolor. La independencia se pagaba a un altísimo precio personal, que variaba desde amenazas hasta la ignominia, pero lo más importante era que implicaba quedar aislado de considerables rentas públicas alrededor de las cuales giraba la economía.

Algunos creyeron que con la salida del PRI florecería la democracia, pero todavía está en juego la transición hacia una democracia plena, ya que la sociedad civil apenas comienza a asomarse por debajo del dilapidado cimiento del corporativismo.

El PRI nunca ha tenido un gesto ni siquiera cercano a una disculpa por haber limitado la democracia en México o por las numerosas crisis económicas durante sus años en el poder: no ve la necesidad de hacerlo. Si usted quiere hacer rabiar en serio a un priista, simplemente mencione a Ernesto Zedillo en una conversación, y la palabra ‘traidor’ no tardará en aparecer. En realidad, muy probablemente, él fue el mejor presidente que haya tenido México, precisamente porque tuvo el valor de creer que la democracia podía funcionar. Por esto, su partido lo ridiculizará por siempre como un traidor, aunque la historia lo juzgue con más amabilidad.

El poder por el poder mismo
Entonces, ¿qué representa el PRI de hoy?, ¿un partido de izquierda o de derecha?, ¿cuál es su agenda? No existe una respuesta clara y ni siquiera sus líderes pueden ofrecer una explicación coherente a estas interrogantes. Lo que dirán los políticos del PRI, con una sonrisa orgullosa, es que ellos son expertos en gobernar. En realidad, esta opinión la comparte una amplia franja de la población. El orden –independientemente de los medios que se usen para lograrlo– puede ser un rasgo bienvenido en un mundo caótico, y los mexicanos están cansados –y con razón– de sentirse tan vulnerables, lo cual explica la nostalgia en torno a la certidumbre del autoritarismo.

Por lo tanto, el PRI evita enfrascarse en debates ideológicos y se apoya en su reputación de ‘gobernante eficiente’. Quizás esto parecería una contradicción a la luz de su historia, pero ¿qué se puede esperar de un partido cuyo nombre –Partido Revolucionario Institucional– es en sí una especie de contradicción?

Lo peor que podría hacer el PRI sería dormirse en sus laureles y confiar en la ineptitud de sus contrincantes. Los recuerdos de los abusos del pasado están frescos en la memoria del pueblo, y para lograr votos no basta con presumir su currículo de ‘administrador efectivo’: el partido debe explicar su visión sobre el futuro de México. Si el PRI quiere recuperar las glorias del pasado, necesitará restructurarse como el partido del futuro.

PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA
La democracia es lo de menos
El Partido de la Revolución Democrática fue fundado hace 19 años por miembros disidentes del PRI, algunos de los cuales, como Cuauhtémoc Cárdenas, buscaron promover una mayor democracia en México. Hoy, el PRD está en medio de una severa crisis de identidad. Lejos de ser un partido político unido, está pulverizado en feudos personales.

El PRD oscila entre participar en las instituciones políticas y actuar como un agitador externo. No olvidemos que muchos de los políticos del sol azteca, como la diputada Ruth Zavaleta, se enfrentan a la difícil tarea de gobernar mientras que otros están empeñados en generar obstáculos a toda propuesta, como Andrés Manuel López Obrador.

Sólo falta la guillotina
A menudo se escucha hablar del PRD como un partido de izquierda, pero esta caracterización no debería confundirse con una tendencia socialdemócrata. Si bien algunos dentro del instituto político comparten estos valores, López Obrador representa algo completamente distinto.

El autodenominado ‘presidente legítimo de México’ cree que el país lo necesita más a él que a los procesos democráticos. No necesita a las instituciones porque habla en representación del pueblo, e interpreta su voluntad a través de su propia bola de cristal –o al pedirle que levante la mano en señal de aprobación durante marchas masivas–. López Obrador sostiene que los desafíos de México son diferentes a los de otros países, concepto conocido como el ‘excepcionalismo mexicano’, dentro del cual el conocimiento y las tendencias globales pasan a ser irrelevantes.

Contrariamente a la creencia popular, López Obrador es, en realidad, un hombre de extrema derecha que no reconoce a sus contrincantes políticos como actores legítimos, y tampoco defiende el cambio sino que se dedica a defender las virtudes del statu quo.

A pagar los platos rotos en 2009
No hay duda de que el PRD ha perdido credibilidad entre los electores, ante los numerosos actos de obstaculización orquestados por López Obrador y sus secuaces, como por ejemplo, secuestrar el Congreso durante varias semanas. En realidad, los mexicanos somos gente práctica y las provocaciones no le han generado nuevos adeptos al perredismo. Es probable que la percepción de que el PRD es mejor para organizar protestas callejeras que para gobernar tenga un impacto en la mente de los electores cuando vayan a votar en las elecciones de 2009. Por lo tanto, resulta razonable apostarle a que el PRD volverá a ser la tercera fuerza política del país.

Se busca una izquierda moderna
Es poco probable que el electorado mexicano elija algún día a López Obrador como su presidente. ¿Por qué? Su discurso de descontento repercutió en los votantes en el 2006 y mucha gente que antes no hubiese votado por el PRD lo apoyó. Sin embargo, un alto porcentaje de esa gente se ha venido decepcionando con su postura radical y no parece haber manera de reparar ese daño. Marcelo Ebrard, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, también tiene esperanzas presidenciales, aunque queda claro que gobernar tiene sus riesgos, tal como lo demuestra la desgarradora tragedia del News Divine.

México necesita un partido de izquierda sólido, basado en ideas que promuevan, efectivamente, la justicia social y económica. Actualmente, lejos de promover políticas alternativas, el PRD está enredado en una lucha de destrucción interna y se ha enlodado en el culto a la personalidad. Esto no ayuda a nadie, y mucho menos a los mexicanos que menos tienen.

Un llamado a avanzar
La democracia no es algo que se logra sino más bien un objetivo hacia el cual se debe trabajar de manera constante. México necesita un liderazgo que esté por encima de las peleas internas de los partidos y que ofrezca ideas y soluciones. Los partidos políticos deberían participar en debates y ofrecer sus visiones alternativas en cuanto a cómo promover el desarrollo sustentable, competir globalmente y brindar más oportunidades a las futuras generaciones.

Como ciudadanos necesitamos exigir estas soluciones de nuestros líderes, y encontrar nuevos mecanismos para participar activamente en la vida política del país. Actualmente, los partidos políticos operan como pirañas en una pecera; los ciudadanos están afuera y presencian este triste espectáculo, preguntándose cuándo se enfrentarán los retos fundamentales que encara la nación.
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18 de septiembre de 2008

Dolor, pautas en su tratamiento informativo

Cristina López Mañero


Al margen de que haya acontecimientos de especial repercusión mediática como lo fueron los atentados del 11- M, el dolor es un tema sobre el que hay que informar prácticamente a diario. Al mismo tiempo, es uno de los más difíciles de abordar y uno de los que mayor número de críticas genera. El reto que plantea su tratamiento consiste en encontrar respuesta a dos grandes interrogantes: cuándo se debe informar y cómo debe hacerse.

De ambas cuestiones se va a tratar en este artículo, dejando constancia desde el inicio de hacer un planteamiento teórico es relativamente fácil, pero llevarlo a la práctica es muy complejo y está en función de múltiples circunstancias, distintas en cada caso. Lo único que se pretende con estas líneas, por tanto, es enunciar principios generales, a modo de pautas mínimas que se deberían cumplir en toda información, y arrojar luz sobre aquellos otros aspectos que, en la medida de lo posible, se deberían tener en cuenta para hacer una información de calidad. Pero siempre será el informador quien, a la vista de lo que observe y de acuerdo con sus planteamientos éticos y profesionales, decida caso por caso si debe informar y, en caso afirmativo, el que determine el mejor modo de hacerlo, sin causar daño ni intromisiones innecesarios.

Desde mi punto de vista, el origen de las principales dificultades que plantea el tratamiento informativo del dolor surge de la coincidencia de dos factores: por un lado, la profunda conexión entre el sufrimiento y la dignidad de la persona; por otro, la facilidad para captar sus manifestaciones y también para aprovecharse injusta e innecesariamente del dolor ajeno, en virtud del estado de debilidad en que queda la persona que sufre y de la atracción que su muestra despierta habitualmente en la audiencia.

A esas dificultades en el trabajo informativo y a la atracción de las audiencias se suman las innumerables críticas. La polémica se suscita cada vez que se produce un accidente, una catástrofe natural, una guerra, un atentado terrorista, un asesinato, un secuestro, una muerte... Es entonces cuando se producen las acusaciones de comerciar con la desgracia ajena y de no respetar a quien sufre y cuando la sociedad en general reacciona con una mezcla de crítica despiadada y de atracción morbosa. Y es entonces, también, cuando los informadores se encuentran muchas veces sin saber cómo actuar y cuando, en muchas ocasiones, ellos mismos quedan emocionalmente afectados por las situaciones de dureza que deben afrontar, aspecto este último que tal vez no ha sido puesto de manifiesto con la importancia que tiene.

Interés informativo

Para empezar a señalar algunas pautas, ante un acontecimiento o situación que implique dolor, el informador debería plantearse si tiene interés informativo y, por lo tanto, debe informar, o si, en caso contrario, no debe hacerlo. ¿Por qué digo esto, si es lo que se debería plantear en cualquier ocasión? Porque el dolor y el sufrimiento ajenos son realidades que contienen muchos ingredientes susceptibles de desviar con facilidad el criterio estrictamente informativo por criterios de otro tipo a los que enseguida me referiré.

Antes de seguir, y para centrar el tema, no se debe olvidar que el papel de los medios de comunicación es posibilitar el intercambio de informaciones necesarias para la existencia de la comunidad. Entre una actividad y el ámbito en que se desarrolla debe haber congruencia. En este caso, debe haberla entre la función propia de la información, el ámbito público y el contenido de lo que se comunica. El derecho del público a la información consiste, pues, en el derecho a conocer los asuntos de relevancia o significación pública, es decir, comunitaria.

Por eso no resulta apropiada la difusión por esta vía de informaciones de otra naturaleza, íntima o privada, cuya comunicación tiene otro tipo de vehículos y reglas.

El proceso de selección de lo que, dentro del concepto amplísimo de realidad, pase a ser mensaje informativo es, pues, fundamental, y la decisión de lo que se ponga en forma de mensaje y se difunda corresponde a los informadores en cuanto encargados de satisfacer profesionalmente el derecho a la información del público. Pero tal misión no constituye una decisión arbitraria.

Afirma Mike Pride al reflexionar sobre el tratamiento informativo que recibió la explosión del Challenger y la muerte de una profesora de Concord: “Puesto que cada una de estas historias era casi como las otras, yo me preguntaba por qué tantos periódicos habían enviado gente a Concord [...]. En Cabo Cañaveral, los reporteros estaban investigando y tratando de informar al país de lo que le había pasado a la nave. En una situación como esa, cuantos más reporteros, mejor. Pero en Concord la historia era el dolor, y eso no requería investigación”.

Algunas seudo-justificaciones informativas

Hay ocasiones en que los informadores seleccionan situaciones de sufrimiento y de dolor no por el interés informativo que tales noticias tienen, sino porque se adaptan a sus características formales, argumento frecuente en los medios audiovisuales; o porque son imágenes de gran carga emocional que gozan de poder para atraer la atención de los receptores; o por su calidad artística; o porque lo ha hecho la competencia o, precisamente, se difunden para anticiparse a ella; o para conseguir algún premio; o porque saben que mostrar desgracias ajenas atrae espectadores. Asimismo, hay veces en que la noticia pasa a ser, no ya el suceso en sí, sino el hecho de que un periodista, un fotógrafo o un cámara de televisión estuviera allí en el momento preciso para recogerlo. O que precisamente estuvieran allí porque con anterioridad habían sido convocados por alguien deseoso de que los medios asistieran e hicieran público su dolor.

En el caso de las noticias de dolor, debido a la línea tan fina que en muchas ocasiones separa el interés informativo de otros campos como el sensacionalismo o el morbo, el periodista debe ser especialmente estricto en la selección de las noticias. Para eso debe tener muy claro qué pretende realmente con su mensaje, cuál es la finalidad que, honestamente, le mueve.

A modo de resumen y aunque sea un principio muy general, el criterio indispensable que el informador ha de valorar a la hora de cubrir y difundir o no una noticia de dolor es si existe o no interés informativo y, en caso afirmativo, concretar dónde está localizado. Sin embargo, aun con ser un requisito indispensable, no basta con eso. En la elaboración y posterior difusión de los mensajes informativos habrá que tener en cuenta otros criterios, entre otros, y en mi opinión fundamental, plantearse la necesidad o no de incluir imágenes y testimonios de experiencias concretas de dolor.

Incluir o no imágenes y testimonios concretos

El dolor y el sufrimiento ajenos son asuntos que a priori y de forma genérica gozan de interés informativo. Pero, al mismo tiempo, son experiencias muy personales, muchas veces íntimas, por lo que, aunque el receptor pueda estar subjetivamente interesado en conocerlas o presenciarlas, no siempre pertenecen al ámbito público y, por lo tanto, no siempre habrá que informar de ellas. Incluso aunque el sujeto que sufre quiera mostrar su dolor ante los medios, habrá ocasiones en las que no será adecuado hacerlo. Otra cosa es que sí se informe de las causas, las consecuencias o alguna de las circunstancias que lo rodeen. Pero que un asunto que implique dolor tenga interés informativo no quiere decir que necesariamente lo tenga el sufrimiento de las personas concretas que lo están padeciendo, ni que se deba mostrar la imagen de la persona que está sufriendo o reproducir sus palabras, sus lágrimas o sus sollozos.

“¿Cuál es el valor de mostrar una madre que acaba de perder a su hijo en un incendio? ¿Se supone que va a tener un efecto disuasorio en los pirómanos?”, se preguntaba el director ejecutivo del Providence Journal-Bulletin, M. J. Ogden.

Por ejemplo, en el caso de la cogida y posterior muerte del torero Francisco Rivera, Paquirri, si bien la cornada en sí tenía interés, momentos tan íntimos como su agonía y muerte no deberían haber sido difundidos, pese a la serenidad que mostró el diestro. Del mismo modo, no resulta adecuado entrevistar a las personas que se encuentran en pleno dolor, especialmente justo cuando se acaban de enterar o incluso cuando se están enterando en ese instante. En determinadas situaciones, los medios de comunicación nunca deberían estar presentes.

Por lo tanto, y por decirlo una vez más, si un asunto tiene interés informativo y pertenece al ámbito público, el deber del periodista es darlo a conocer, pero no tendrá derecho ni deber alguno de difundir aquellas imágenes y aquellos aspectos que, por pertenecer a la intimidad, no deban ser hechos públicos, mucho menos si no son necesarios, no tiene el consentimiento del protagonista, no hay una clara relación con el ámbito público o puedan causar daño injustificadamente.

De ahí que otra pauta que podría formularse para afrontar estos contenidos es que, en cada mensaje informativo de dolor, el profesional de la información debe estar convencido de la necesidad de incluir imágenes o testimonios concretos. A los informadores en general se podría aplicar lo que Paul Lester dice de los fotógrafos: “Un fotógrafo debe tener una clara razón por la que la imagen de unos padres sufriendo es necesaria”.

Además, en muchas ocasiones se puede informar de una situación dolorosa sin necesidad de mostrar directa y explícitamente el dolor. Por ejemplo, al día siguiente de la tragedia de Dunblane (Irlanda), en la que un perturbado mental entró a una guardería y mató a 16 niños y a su maestra, los periódicos irlandeses, en señal de duelo, se publicaron en blanco y negro; también se puede mostrar solidaridad y dolor ante un hecho trágico con la música, el ritmo del reportaje, el tipo de planos, los movimientos de cámara, etcétera, o con determinadas fotografías simbólicas, como la de una caravana de coches fúnebres. Hacerlo así tal vez resulte más costoso, menos emotivo y menos efectivo para captar de forma inmediata la atención y el interés del receptor, pero, al actuar de este modo, el informador estará siendo respetuoso con quienes sin duda lo merecen.

De todas formas, habrá también situaciones en las que resulte imposible deslindar unas realidades de otras. En estos casos, la reflexión del profesional se trasladará al mejor modo de llevar a cabo la información, a la forma y el fondo que reciba el mensaje, teniendo en cuenta de forma especial el necesario respeto a los derechos de los protagonistas de esas informaciones y a los de los receptores, entre los que puede haber familiares y amigos de los primeros y personas que también estén viviendo situaciones difíciles. Dice Joan Deppa: “Argumentar en contra de informar de gente en sus momentos más personales de aflicción no debería ser interpretado como abogar porque los medios de comunicación ignoren a la persona que está viviendo un momento de dolor. Deberían considerar cuándo, dónde y cómo se aproximan a ellos”.

A lo que se apunta, por lo tanto, no es a eliminar de forma sistemática todo posible mensaje o imagen de dolor o de sufrimiento concretos por el hecho de que sean vivencias personales. Lo que se propone es que el informador reflexione previa y responsablemente en cada información sobre la verdadera necesidad de hacerlo, teniendo especialmente en cuenta el grado de interés informativo de ese asunto y el respeto tanto a las personas que están padeciendo dolor como a los receptores de esas informaciones.

Emisiones en directo y repetición de imágenes

Muchos de los problemas para decidir lo que debe o no debe ser mostrado en una información de dolor se presentan cuando la radio o la televisión están emitiendo en directo, pues, además de que las decisiones han de tomarse con gran rapidez, en caso de que se produzca algún error o situación imprevista es imposible echar marcha atrás. Por eso, en estas situaciones se impone especialmente una seria y cautelosa evaluación de la justificación del uso de tal técnica.

Y, si a pesar de estas precauciones se produce una situación dañina para alguien, el informador ha de saber reaccionar a tiempo para, por ejemplo, no enfocar a quien está especialmente emocionado, y mucho menos intentar por todos los medios que esa persona hable. La rapidez del trabajo le exige al informador sagacidad para resolver los casos urgentes ante los que no es posible detenerse a reflexionar o a pedir consejo. Además, el momento de más interés para los medios suele coincidir con el de mayor vulnerabilidad de los que sufren. De ahí la importancia de haber reflexionado previamente sobre estos temas y de haber adquirido los hábitos que le llevarán a actuar de la forma adecuada.

Asimismo, como se recoge en las Recomendaciones del Consell de l’Audiovisual de Catalunya sobre el tratamiento informativo de las tragedias personales, “el sentido de la medida y las proporciones es fundamental en la política informativa de un medio ante un desastre o una tragedia. Deben evitarse los despliegues desproporcionados de medios, las conexiones innecesarias o el mero seguidismo de las autoridades que visiten el lugar o los afectados. Así como el efecto acumulativo del uso reiterado de las mismas imágenes”. Creo, sin embargo, que todas estas prácticas son demasiado frecuentes y habituales en la actualidad en los medios de comunicación, y que muchas veces no aportan nada a las informaciones y no cumplen uno de los principales requisitos de la noticia: la novedad.

No aprovecharse del que sufre y respetar su voluntad

Una vez que se ha reflexionado sobre aspectos vinculados de manera más directa con el mensaje informativo, vamos a pasar a hacerlo, a continuación, acerca de la relación entre el periodista y los protagonistas de las informaciones.

La información del sufrimiento y del dolor demanda de los profesionales de la información sensibilidad, humanidad, prudencia y compasión. El periodista no ha de olvidar que en toda tragedia de la que deba informar hay alguna persona que está sufriendo, a quien debe respetar y no perjudicar, ni siquiera molestar. Los sujetos que sufren no pueden desaparecer nunca de la mente ni del corazón del profesional de la información.

En concreto, la relación entre el informador y el sujeto doliente ha de estar presidida, a mi juicio, por tres criterios básicos que en cierto modo ya han sido apuntados: no aprovecharse de las circunstancias de superioridad del informador con respecto a la indefensión del doliente ni de su inexperiencia con los medios, en caso de que sea así; un profundo respeto hacia quienes, ya sea de forma voluntaria, ya como iniciativa del periodista, intervienen en el mensaje informativo; y profundo respeto, asimismo, a su voluntad de participar o no en una información, siempre, claro está, que sea necesario y posible solicitarla.

Una buena actuación del profesional de la información ante las situaciones que requieran la participación de los sujetos dolientes y que, por su interés informativo, deba difundir, tendrá que respetar la libertad de los afectados. A veces, serán las propias personas que están sufriendo quienes quieran participar en el mensaje. Pero, del mismo modo, el informador ha de asumir que la persona que sufre se puede negar a ser entrevistada, que no tiene ninguna obligación de hacerlo si no quiere, y que no se le puede obligar a ello ni presionarle de tal forma que se sienta impelido a hacerlo. En esos casos, por ejemplo, si el testimonio es necesario y la persona directamente implicada no puede o no quiere ser entrevistada, se puede pedir que lo haga un amigo o un representante de la familia. Afirma Christopher Meyers: “No puedo reclamar legítimo derecho a la información sobre el sufrimiento de otros, a no ser que ellos me lo quieran dar. Eso es así incluso si tiene el potencial de hacerme más cuidadoso y mejor persona. Es su decisión si va a permitir que su experiencia sirva para mejorar mi educación moral”. Luka Brajnovic, por su parte, llama la atención acerca de que las especiales condiciones de los sujetos inmersos en una situación de dolor pueden variar su voluntad de ser entrevistados, lo que incrementa la responsabilidad del informador: “En unas circunstancias normales el entrevistado tiene la posibilidad de no contestar, pese a la posible insistencia del entrevistador. Pero hay situaciones (un herido grave que teme por su vida, por ejemplo) en que el dolor, el miedo, la excitación, el estupor son tan grandes que impiden la más mínima reflexión acerca de las preguntas formuladas y, por supuesto, de las respuestas concedidas, sobre todo cuando las preguntas están hechas sugerentemente, de tal manera que inducen a dar una contestación con un sí o un no”. Por eso, cuando el informador vaya a hacer una entrevista, es importante que cree el clima adecuado, para lo cual es probable que sea necesario –o, al menos, conveniente– que, siempre que pueda hacerlo, hable con el personaje antes de realizar la entrevista, que se interese por conocer su estado, que le explique en qué va a consistir su intervención y lo que se pretende de ella y que le haga entender la importancia de su aportación informativa.

Para quien está sufriendo, el sentido de comunicar al resto su dolor estará, en unos casos, en la satisfacción de erigirse en representante de un grupo, de ser el portavoz que haga ver al resto de los hombres sus carencias y necesidades; o se hará para pedir ayuda; o para ensalzar y recordar a un ser querido; otras veces el sentido para el doliente estará en la necesidad de sentirse acompañado anímicamente; o en desahogarse contándole a alguien su vivencia; o porque, dado su papel público, considere una obligación hacerlo; o por sentir que su revelación puede ser de utilidad para el resto, para evitar que se produzcan las situaciones que han generado su sufrimiento; o para ayudar con su testimonio a quien esté sufriendo o incluso a quienes puedan sufrir en un futuro por una causa similar a la suya y transmitirles esperanza. Ser útiles es para los dolientes la única forma de justificar la angustia que con frecuencia supone participar en una información. Su valentía y generosidad merecen por parte de los informadores y de los receptores un tratamiento y una atención respetuosas y honestas.

La decisión de respetar la voluntad de los que sufren a la hora de incluirlos o no en un mensaje informativo es especialmente delicada en los casos de una comunicación involuntaria de su dolor y cuando su imagen o las manifestaciones sonoras de su sufrimiento se producen en un espacio público. “Cuando se producen tragedias personales, los implicados reaccionan en público, pero no están haciendo públicas sus reacciones, lo hacen afectados por las circunstancias”, se dice en el Documento sobre tratamiento informativo del terrorismo del Consejo de Administración de RTVE, con fecha 15 de enero de 2002. Desde un punto de vista ético, informar cuando se han producido si bien no contra la voluntad del sujeto, sí al menos al margen de ésta, no deja de ser el aprovechamiento de la falta de control del propio dueño de su intimidad. Mucho más en aquellas ocasiones en las que, una vez manifestada, el sujeto advierte la presencia de los informadores y se protege de las cámaras o les pide que se vayan, aunque no sea de forma verbal, cubriendo por ejemplo su rostro o dando la espalda intencionadamente a la cámara.

En todo caso, cuando alguien involuntariamente se convierte en sujeto de interés público o la información de su dolor sea necesaria, la meta debería ser minimizar el daño, nunca aumentarlo con la labor informativa.

Minimizar el daño

Una de las formas de minimizar el daño y de no aumentar innecesariamente el sufrimiento es no hurgar en el dolor ya existente. Ese hurgar en las heridas se puede producir, entre otras prácticas, por el tipo de preguntas que se formulen, por la insistencia en ellas, y por el momento elegido para hacerlo. Las informaciones de los aniversarios de acontecimientos dolorosos o la celebración de juicios suelen ser, también, motivo de sufrimiento para quienes los vivieron y para su círculo más cercano, por lo que hay que ser muy estricto con las imágenes, los comentarios y los sonidos que se emiten con tales motivos. Para informar a la opinión pública del transcurso del juicio de los atentados del 11-M, ¿qué sentido tiene y qué aporta reproducir en un informativo las palabras de un policía en las que recuerda el olor a sangre y a cabello quemado? ¿Puede haber alguien a estas alturas que todavía no se haya hecho cargo del horror que se vivió aquel día? ¿Qué aporta eso al desarrollo del juicio y de la investigación?

Precisión en los detalles

Otra de las causas más frecuentes por las que las actuaciones de los informadores provocan un sufrimiento adicional es debida a las inexactitudes que pudieran contener estas informaciones. Cometer un error en un dato, un nombre o un detalle, por pequeño que sea, suele generar para ellos una situación de profunda tristeza y de falta de respeto. Por eso, y también para no generar alarmas infundadas, resulta fundamental extremar la precisión en los detalles y evitar cualquier especulación o conjetura tanto sobre los sucesos trágicos como sobre sus causas o sus consecuencias, tal y como recomienda en el documento antes citado del Consell de l’Audiovisual de Catalunya.

Para intentar que no se produzcan, un criterio útil, si bien no aplicable en todos los casos, puede ser la coordinación de las organizaciones informativas con la policía, las autoridades públicas y los hospitales. El problema es que tales instituciones pueden no comprender ni compartir los valores informativos.

No molestar

Por otra parte, en la obtención de informaciones de dolor, un procedimiento especialmente molesto es el acoso físico al que en determinadas ocasiones someten los informadores a quienes están viviendo una situación de dolor, bien con sus cámaras, focos y micrófonos en busca de una imagen o una declaración, bien telefoneando insistentemente a sus hogares, o haciendo guardia a las puertas de donde se encuentren. Además, normalmente esto sucede en los primeros momentos de una noticia, que es precisamente cuando más necesidad informativa hay, pero también cuando quienes sufren están más aturdidos. Además de que, normalmente, son situaciones evitables, en estos casos la lucha por las exclusivas no tiene mucho sentido.

Junto con el hecho de no molestar con su presencia física, a la hora de llevar a cabo su trabajo los informadores deberían tener en cuenta también cuestiones como el ruido de las cámaras de fotos o la presencia de los focos que, aunque en otras circunstancias probablemente no presentarían mayor objeción, en situaciones de especial tensión y que requieren un ambiente de recogimiento, como, por ejemplo, un funeral, pueden resultar muy molestas.

Apelar al corazón

De todas formas, el papel de los medios de comunicación en las informaciones de dolor no ha de limitarse a mostrarlo o a darlo a conocer, sino que pueden y deben llevar a cabo un importante papel formativo, preventivo, de apoyo a los que sufren y de vehículo de solidaridad. Pero tampoco hay que olvidar los efectos perjudiciales que se pueden generar como consecuencia de una cobertura informativa equivocada, provocando insensibilidad ante el dolor ajeno como consecuencia de un tratamiento informativo desproporcionado y sensacionalista, o fomentando el interés por el morbo y la desgracia por la desgracia.

Las informaciones de dolor, por el contrario, deberían apelar al corazón de la audiencia, de modo que a ninguna persona le resultara indiferente el sufrimiento ajeno y que movieran a cada cual a reflexionar, lo que se logrará en la medida en que los informadores acierten a coordinar el deber de informar que legitima su profesión con el respeto que merece una de las experiencias más próximas a la dignidad del hombre: el dolor. Con palabras del fotógrafo español Javier Bauluz, el propósito del informador no debería ser revolver el estómago de los receptores, sino su corazón.



Doctora en Comunicación Pública.

17 de septiembre de 2008

¡Qué viva México!

Federico Reyes Heroles

¡Viva México! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Vivan! Cada año es lo mismo y sin embargo los habitantes de ese País que se desgañita cada 15 de septiembre con gritos de orgullo nacionalista, están muy distantes de compartir los mínimos de una verdadera nación.

En una verdadera nación, los ciudadanos saben que tienen derechos y también obligaciones. Nadie puede estar exento ni de lo uno ni de lo otro. En México a muchos no les hemos podido garantizar los mínimos de salud, educación, acceso a la justicia. Es muy fácil decir que es responsabilidad de nuestros gobernantes, pero el asunto es más complejo. En ese País, que festeja con tequila el primer paso de nuestra Independencia, los posibles ciudadanos dejan de serlo al buscar cualquier vía para no cumplir con sus obligaciones fiscales. Alrededor de la mitad de los causantes potenciales se regocija de burlar al fisco. Esa actitud y la complejidad y contrahechura de nuestro sistema fiscal son las causas de que nuestro Gobierno sea pobre. Apoyado un la mitad de los causantes lo que hace es elevar tanto como sea posible los impuestos hasta ahorcar a las personas físicas y a las empresas. Cuando se plantean impuestos generales los que se sienten con el monopolio de la justicia social se rasgan las vestiduras. Resultado: la incapacidad del Estado para atender los requerimientos de los más pobres. ¡Viva México!

En una verdadera nación impera un principio de igualdad, por lo menos como meta. Siempre habrá ricos y poderosos. La igualdad económica sigue siendo utopía, incluso en los países más desarrollados las diferencias existen. Es mucho más fácil abatir la pobreza que lograr igualdad. Pero lo que se ha conseguido es que ricos y poderosos sean iguales frente a la justicia por ejemplo. Que ricos y poderosos tengan que someterse a las mismas normas civiles, penales, fiscales, administrativas, lo que sea. En una nación verdadera, todos los ciudadanos saben que están sujetos al escrutinio, en sus cuentas, en sus rendimientos escolares, laborales o de simple comportamiento ciudadano. En México el pasado jueves vimos a miles de maestros marchar reclamando ¡No presentar un examen! Peor aún, como en el medioevo, reclamaban su derecho a heredar las plazas laborales. Como si el magisterio fuera una guilda. ¡Viva México!

La unidad nacional puede ser un recurso retórico, opresor y antidemocrático. Es cierto. Pero en una verdadera nación hay principios básicos de unidad que pocos se atreven a quebrantar. La unidad comienza por asumir que la ley nos gobierna. Si la ley nos parece injusta se procede a modificarla por las vías establecidas. Quienes convocan a quebrantar la ley caen en automático en el casillero de la subversión. Ningún Estado puede tolerar que las libertades sirvan para convocar a su derrocamiento. En México pareciera que ya nos acostumbramos a escuchar este tipo de alegatos –de subversión- como lo normal. Como hay injusticia, luego que caiga el Gobierno. ¿Y por qué hay injusticia? Y tú ¿respetas la luz roja, pagas tus impuestos? ¿Qué haces para luchar por una sociedad más justa? El Gobierno somos todos. Respuesta no hipotética, escuchada: Como el País es injusto, como la legalidad no se aplica, yo tengo derecho a desobedecer las normas y me dedico a derrocar al Gobierno aunque cobre en la Cámara de Diputados. ¿Unidad? ¡Viva México!

Toda nación verdadera tiene símbolos. En ellos se plasman los elementos de unidad. La bandera, ciertos recintos públicos, documentos fundacionales, etc. Los debates cotidianos, que por cierto nunca se acaban ni es deseable, se detienen frente a esos símbolos. Que un miembro del Parlamento inglés se orinara en ese recinto sería un escándalo por la simbología que está atrás, no por sanidad. En México ya nos acostumbramos a que los símbolos patrios sean vejados sin las menores consecuencias. Arriar la bandera en el Zócalo capitalino, porque viene una marcha o reforzar la seguridad frente a Palacio Nacional para prevenir petardos o el intento por derribar alguno de sus portones es ya una costumbre. Increpar al Presidente, tomar la tribuna, introducir armas, caballos o bombas molotov al recinto legislativo es normal, casi un concurso de ingenio. Los símbolos heridos tardan mucho en sanar. ¿A quién le pasamos la cuenta? ¡Viva México!

En una verdadera nación los ciudadanos saben que ellos son el centro, el eje de la construcción institucional. A los gobernantes sólo se les acota cuando los ciudadanos están unidos por lo menos en el concepto. En México el peor enemigo del ciudadano es el propio ciudadano. Basta con observar nuestros comportamientos cotidianos en los cuales los ciudadanos atropellan los derechos de los otros ciudadanos. Claro, la explicación fácil es decir que son los gobernantes los que maltratan a los gobernados. Se nos olvida que los gobernantes también son ciudadanos, no marcianos. Llegar tarde, violentar la hilera, utilizar influencias, sentirse con el derecho a violar las normas, no pagar los impuestos debidos, escupir en la calle, dañar los muebles viales o cualquier bien público, corromper a servidores, etc. Son actos cotidianos que desnudan a un ciudadano de tercera. El mismo que grita ¡Viva México!

En toda nación verdadera los ciudadanos saben que parte de la solución son ellos. Por eso participan en cualquier forma que se les atraviese. Entregan, recordando al querido Carlos Castillo, el único elemento no renovable de la vida: el tiempo. En México muchos ciudadanos están a la espera de que la solución les llegue de fuera. Y esperan y esperan y seguirán esperando. Pero eso sí, se quedarán roncos de gritar ¡Viva México!

Mejor combatir la demanda

José A. Crespo

El secretario de Salud, José Ángel Córdova, advirtió que los padecimientos mentales en general, de jóvenes y adolescentes, son un factor de alta proclividad al uso de enervantes. Y que cuatro de cada cinco jóvenes adictos tienen problemas sicológicos (5/sep/08). La Organización Mundial de la Salud recomienda dedicar al menos 10% del presupuesto de ese sector a la atención de tales afecciones, pero en México sólo se destina uno por ciento. Felipe Calderón también detecta otro tipo de variables asociadas al consumo de drogas: “Si nosotros pudiéramos tener una juventud que practique deporte… resolveríamos la mitad del problema, porque los alejaríamos de adicciones”. Y también señala la importancia de la educación en la prevención de las mismas: “Necesitamos una enorme labor educativa y de formación de valores, de principios, de nociones de respeto” (3/sep/08).

El problema del consumo y la adicción a drogas no radica en que éstas circulen en el mercado, lo cual es imposible de evitar 100 por ciento. El problema está en la decisión de quienes las consumen (con exceso), producto de problemas de algún tipo y/o falta de información. Debido a ello, por más que se sacrifiquen recursos y vidas en el combate a la oferta de narcóticos, los consumidores los seguirán consiguiendo de una u otra manera. El consumo de drogas sólo puede prevenirse y reducirse si se le trata como un asunto de salud pública, más que como uno de índole penal, policiaco y militar. Prohibir el consumo de drogas (que provoca el rentable mercado negro) resulta tan absurdo como lo sería prohibir las relaciones sexuales sin condón (en aras de prevenir el sida). Y sería inútil, porque la decisión recae en quienes mantienen tales relaciones, no en el Estado. Ante el sida, no queda más que proveer la mayor y mejor información a los ciudadanos, hacer publicidad racional y ayudar a los enfermos. Se trata de un problema de salud social, como también lo es el de las adicciones a las drogas (incluidos el alcohol y el tabaco).

Y es que no hay datos que demuestren que cuando el consumo de alguna droga llega a reducirse se deba a que su oferta ha disminuido (a golpe de balazos, destrucción de plantíos, captura de capos o decomiso de narcóticos). No. Esa disminución se debe a programas de prevención del consumo o de rehabilitación de adictos. Por tanto, la creciente violencia derivada de la lucha contra el narcotráfico, y las vidas perdidas en ello (de policías, militares y ciudadanos inocentes) constituyen un (enorme) costo social absolutamente inútil. Se desvía buena parte del presupuesto para combatir a los capos, dinero que podría utilizarse en educación, salud, deporte, y otras actividades preventivas de las adicciones. Así, se destinará a la seguridad pública la cantidad de poco más de 100 mil millones de pesos, aunque es difícil desglosar la proporción específica que se irá al combate al narcotráfico. Para atender a la juventud (incluida la prevención al consumo de drogas) se destinarán en cambio 470 millones de pesos —a través de los Centros de Integración Juvenil—, aproximadamente 0.5% de lo que se destinará a la seguridad en general. Se puede replicar, con razón, que la viabilidad del Estado es algo más importante que la decisión de algunos jóvenes de consumir drogas, pues esto último no pone en riesgo directo la seguridad nacional. Es cierto. Por eso resulta irracional que, para reducir la oferta de drogas —bajo la falsa expectativa de que ello se traducirá en la reducción de su consumo—, se esté dispuesto a asumir elevados costos económicos, políticos, humanos, institucionales y de seguridad pública. De hecho la droga no les “llega” a los consumidores, como asegura la publicidad oficial; ellos la “buscan” —y la encuentran—, que es muy distinto.

Tenemos un grave problema de concepción del narcotráfico en general, y de su peculiar dinámica. Por ejemplo, Calderón se queja de que “afuera de las escuelas (y) en los parques, se impulsa la droga primero de manera gratuita, obviamente para enganchar a los jóvenes”. Cierto. Pero justo la motivación para ello surge de las enormes ganancias que produce esta actividad, lo cual se explica por la prohibición misma de las drogas. De no existir tal prohibición, a nadie le resultaría rentable hacer estos operativos para “enganchar” a los jóvenes con los narcóticos. Y continúa Felipe con otra afirmación más que aventurada: “Después, las propias adicciones hacen que este muchacho le robe el monedero a su mamá, a los vecinos y comienza entonces a robar espejos y toda esta evolución criminal” (2/sep/08). Hay aquí también un planteamiento equivocado, pues si así fuera, entonces Estados Unidos y España (el mayor consumidor de drogas de Europa) tendrían problemas de delincuencia, violencia e inseguridad más graves que los nuestros. Pero no es el caso, lo que sugiere que algo andamos haciendo mal. De hecho, en lugar del dinero que nos confiere Estados Unidos para seguir combatiendo la oferta de droga, sería más valioso que nos explicara cómo le hace su gobierno para, con un gran consumo de drogas en su territorio, y sin recurrir a la legalización, evitar la narcoviolencia que aquí nos sofoca. En esencia, la clave consiste en que allá combaten en mucho mayor medida la demanda de narcóticos —lo que no genera violencia— que la oferta —que sí genera violencia, y mucha—. Y no porque allá no se cultiven y produzcan drogas. Aquí hacemos exactamente lo contrario. ¿Cuántas muertes más —derivadas de la narcoviolencia— tendremos que lamentar en México antes de entender ese principio, en realidad no tan complicado?

Guanajuatizando a México!

Bárbara se queja como marranita’


Manuel Mora MacBeath

El líder del PAN en León, Jorge Dávila, insultó ayer a la diputada priísta Bárbara Botello.

Sin que mediara pregunta, Dávila soltó: “no nos quejemos como Bárbara, que se queja como marranita en engorda”.

Previo al insulto, Dávila advirtió que venía “caliente”; así inició la conferencia de prensa.

“Bárbara Botello nos habla de 150 millones de pesos tirados a la basura, obviamente no es ignorante: es profundamente irresponsable y brutalmente partidista”.

Botello ha repartido unos 70 mil volantes informado del derroche del replaqueo, y consignando lo que se podría construir con los 150 millones de pesos que gastará el Gobierno en la fabricación de las tablillas.

“Yo creo que esto simplemente es desinformar a la población”, dijo Dávila, y nuevamente atacó: “Nomás le pido a Bárbara Botello que sea lo suficientemente mujercita, que se faje bien las faldas”.

Refrenda sus críticas

Bárbara Botello dijo ayer que seguirá su campaña para informar del derroche del replaqueo.

Sobre los insultos de Dávila, dijo: “No comparto que la política se maneje con insultos personales; como no tienen argumentos contra lo que yo señalo, se van a las descalificaciones personales”.

Los insultos, añadió, son muestra de que Dávila está desesperado.

“Están perdiendo adeptos por ser malos gobernantes”.

Miguel Ángel Chico, presidente del PRI estatal, se refirió a Dávila como “un ser despreciable”, que será juzgado por la opinión pública “como lo que es: un enano político, que representa al Yunque”.

12 de septiembre de 2008

Medios irresponsables

José A. Crespo

Tarde o temprano, los jefes de gobierno truenan contra los medios cuando no proyectan las imágenes e ideas que quisieran proyectar o que están convencidos de que existen. Incluso tratándose de gobernantes demócratas (o mejor dicho, que predican la democracia públicamente, que no es lo mismo), los medios suelen exasperarlos si los sienten demasiado críticos. De ahí la histórica tentación de los gobernantes de controlar a los medios. Decía Napoleón: “La prensa debe estar en manos del gobierno, debe ser un poderoso auxiliar para hacer llegar a todos los rincones del imperio las sanas doctrinas de los buenos principios”. Los gobernantes prefieren que los medios funjan como caja de resonancia de sus convicciones e intereses.

Es cierto que, en más de una ocasión, los medios, en su libre ejercicio de la crítica, exageran los hechos, no pocas veces los distorsionan con intencionalidad política, amarillismo e irresponsabilidad. “La prensa es una boca forzada a estar siempre abierta y a hablar siempre. Por eso, no es de extrañar que diga muchas más cosas de las necesarias, y que a veces divague y se desborde”, decía el escritor Alfred de Vigny. Y Tocqueville afirmaba que “sólo alterando o desnaturalizando los hechos es como el periodista puede dar a su opinión alguna influencia”. El enojo de los aludidos, en tal caso, es justificable. Pero la molestia gubernamental se da también cuando la crítica es justa o si la proyección de la realidad es acertada (esa valoración es siempre subjetiva, pues la mayoría de las veces los gobernantes consideran cualquier crítica como injusta o excesiva).

En dicho enojo cayó varias veces Vicente Fox, cuando los medios se negaban a refrendar su fantasiosa imagen del país. Incluso alucinó que los medios lo querían “tumbar” (cuando nadie lo sugirió siquiera). Prefería incluso cerrar los ojos. En una entrevista, se le preguntó: “¿Qué siente cuando se levanta, lee los periódicos y hay críticas hacia usted?” y respondió: “¿Qué pienso cuando no los leo? Salgo feliz a mi trabajo” (El Universal, 9/oct/05). Clara expresión de su resentimiento hacia la crítica. Felipe Calderón empieza también a cuestionar a los medios su cobertura sobre la inseguridad que nos sofoca, pues “tratan de eliminar todo resquicio de esperanza de los mexicanos” (5/sep/08). Y durante su recorrido por los medios, la semana pasada, detalló algunas razones de su molestia. Dijo, por ejemplo, que los medios se han convertido en escuela de delincuentes, así lo hagan involuntariamente, al difundir los detalles de los crímenes: “Se sabe por los medios de comunicación cuál es el modus operandi (de la delincuencia). Ya se sabe cómo se secuestra a las víctimas y cómo se les retiene y cómo se pide un rescate y cómo se les entrega, en fin… ¡vaya!, hasta se difunde esta práctica y hemos encontrado bandas que son realmente ocurrentes, que por efecto de imitación entraron a este absurdo” (2/sep/08). Ciudadanos normales pero con necesidades económicas o ambición desmedida de dinero, observando los medios, aprenden el know how del secuestro y deciden incurrir en ese delito con el entrenamiento recibido “a distancia” por los medios. Interesante tesis.

Felipe considera igualmente que los medios hacen el juego a los narcotraficantes al difundir sus atentados, sus asesinatos y divulgando las feas imágenes de cuerpos mutilados: “Hemos pedido a los medios no caer en la propia estrategia comunicacional del crimen organizado, que también libra contra nosotros una guerra mediática”. Los medios cometen “el error de engancharse precisamente en su propia lógica mediática (de los capos)”. Ese reclamo puede ser en muchos casos justo. Es un tema que los propios medios han discutido y desde luego deben trazar una frontera entre su deber de informar lo que sucede, sin ocultarlo a su audiencia, y favorecer a los criminales en sus fines de proyección mediática. Calderón reclama también a los medios no complementar la labor gubernamental de fomentar valores cívicos, de legalidad y democracia. Pues seguramente hay diferencias al respecto entre uno y otro medio, pero de cualquier manera se puede afirmar que, más allá de la prédica que puedan realizar los medios y otros poderosos agentes de socialización (como la escuela), lo que más influye en la formación de tales valores y conductas es el propio comportamiento de la clase política, que no es ejemplar ni muy instructiva que digamos.

Por ejemplo, puede no ser grave que el jefe del Ejecutivo exprese sus quejas sobre el comportamiento de los medios (a veces justas y otras no). Pero sí lo sería que su molestia se tradujera en intentos de remover a directivos o colaboradores de los medios que resultan en exceso críticos —en opinión de Los Pinos—, según sugiere el periodista Salvador García Soto que podría estar ocurriendo: “No se entiende cómo secretarios del gabinete que se supone están metidos de lleno en el tema de la inseguridad o colaboradores de Los Pinos crean torpemente que su papel es acusando a directores de medios o pidiendo su cabeza, como si con eso ayudaran en algo al Presidente para enfrentar las crisis que, en distintos ámbitos, enfrenta en estos momentos el país” (“El presidente está enojado”, El Universal, 9/sep/08). Esperemos que no sea esa la reacción del gobierno cuando se exaspera frente a los medios que no se ajustan a sus expectativas.

Muestrario. A propósito de libertad de expresión, me sumo a quienes proponen asignar la Medalla Belisario Domínguez a Miguel Ángel Granados Chapa. Sin demérito de otros candidatos, la trayectoria de Miguel Ángel lo hace de sobra merecedor de esa distinción, pues se ajusta claramente a lo que representa la figura del senador asesinado: la crítica inteligente, valiente y consistente.

11 de septiembre de 2008

Consorcios en paraísos fiscales

Miguel Ángel Granados Chapa

La Suprema Corte hizo perder muchos millones de pesos a Cemex, que pretendía la devolución de impuestos que gravan utilidades trasladadas a lugares de privilegio para causantes con capacidad para eludir al fisco. Hoy lo hará con Televisa

Con sarcasmo, no sé si voluntario o involuntario, anteayer el ministro José Ramón Cossío Díaz dijo en el debate sobre tributación y paraísos fiscales que a su juicio los quejosos que acuden a los tribunales no lo hacen por "no querer pagar un impuesto, porque no hay un derecho constitucional a no pagar los impuestos", sino que buscan "claridad en la determinación de los elementos del tributo". Insistiendo en el sarcasmo dijo no creer "que el amparo mexicano haya llegado a un nivel en el cual los particulares estén buscando de plano omitir sus obligaciones tributarias".

Digo que su expresión es sarcástica porque a todas luces los grandes consorcios buscan, en los tribunales, no pagar impuestos o que les sean devueltos los que ad cautelam enteran al erario. La planeación fiscal, la ingeniería tributaria que practican incluye un capítulo judicial: saben los grandes empresarios que es posible encontrar en las leyes impositivas resquicios para eludir gravámenes. O persuadir a los tribunales de que la suya y no la del fisco es la forma adecuada de interpretar una norma. Por eso acuden en abundancia al juicio de amparo: en 2006, por ejemplo, se iniciaron 137 mil procesos de esa naturaleza, se resolvieron 32 mil y ello significó para los quejosos una recuperación de 21 mil 600 millones de pesos.

Los grandes consorcios suelen dar dos pasos para proteger sus utilidades. El primero es ponerlas fuera del alcance del erario mexicano, colocándolas en paraísos fiscales donde se tributa poco o nada en ese rubro, y luego defendiendo ante la justicia esa decisión, con el propósito de consumar la ventaja de invertir o depositar en lugares como las Bahamas o las Islas Caimán donde su dinero está a salvo de cualquier acechanza. Eso hicieron, entre otros, grandes contribuyentes como Cemex y Televisa, y empresas satélites de ambos, al impugnar porciones de la Ley del Impuesto Sobre la Renta vigente en 2005 que se proponían recuperar para el fisco mexicano lo que los contribuyentes deseaban no pagarle llevando su dinero a esos paraísos. En primera instancia ganaron el amparo solicitado, pero en la revisión de los casos, asumida por el tribunal constitucional y consumada el martes y hoy, fueron y serán revocadas las sentencias que les habían resultado favorables.

La sentencia de anteayer se refiere a Cemex Net, Centro Distribuidor de Cemento, Cedice Caribe y Petromex, filiales de Cemex. La que hoy se emita afectará a Visión Integral Mexicana y Distribuidora Intermex, que lo son de Televisa. Su derrota judicial significa para esos consorcios miles de millones de pesos, que Hacienda no les devolverá si es que fueron pagados, o que deberán ser cubiertos si se aplazó su pago en espera de esta resolución.

Para Cemex el litigio fiscal es parte de la operación cotidiana. Según Lorea Canales, que el año pasado escribió el capítulo denominado "Lorenzo Zambrano, el regiomontano discreto", en Los amos de México, coordinado por Jorge Zepeda Patterson, actualmente "Cemex se beneficia de un régimen fiscal que lo favorece, aunque está en medio de varios procesos contra Hacienda que podrían llegar a costarle hasta 335 millones de dólares". Y añade que "los métodos que Cemex ha utilizado dentro de los márgenes legales para pagar menos impuestos se (han) hecho del dominio público y tema de debate nacional".

A nadie le gusta pagar impuestos, se dice con una obviedad surgida de la bobería. Y todos tienen el derecho a una justa aplicación de la ley fiscal, y a impugnarla cuando lesiona sus intereses. En el caso de las grandes empresas mexicanas, sin embargo, cuestionar los montos a pagar, conseguir su devolución u obtener dispensa para no cubrirlos alcanza niveles que pueden significar la diferencia entre operaciones rentables y las que no lo son. Bien trabajadas, las devoluciones pueden equivaler a una exención fiscal, como lo enseñan las cifras repetidas por el auditor superior de la Federación respecto del ejercicio fiscal de 2005. Se devolvieron entonces 150 mil millones de pesos a grandes contribuyentes cuyo éxito judicial o administrativo los dejó en la gloria tributaria: 50 de esos consorcios, beneficiarios de la devolución, resultaron pagando en promedio 74 pesos en el Impuesto Sobre la Renta y 69 en el gravamen al valor agregado.

La planeación fiscal de Cemex, practicada también en Venezuela, con cuyo gobierno está en litigio la expropiación decretada en abril pasado, resultó en evasión tributaria según el gobierno de Caracas. En agosto pasado, ya en curso la negociación para compensar a Cemex, le fue fijado a la empresa mexicana un adeudo fiscal por 37.5 millones de dólares. Aunque es razonable suponer que se trataba de abaratar las acciones que el gobierno de Hugo Chávez estaba dispuesto a adquirir para ser socio mayoritario en Cemex (como lo consiguió con las empresas europeas Holcim y Lafargue), también es imaginable que la rentabilidad del emporio de Lorenzo Zambrano en aquellas tierras contara entre sus factores con planeación tributaria como la que el martes sufrió aquí un grave revés.

Al resolver los amparos de Cemex y Televisa la Corte establecerá jurisprudencia, cuyo criterio será obligatorio para los tribunales de circuito y los jueces de distrito. Será verdad legal que la legislación que grava las utilidades trasladadas a paraísos fiscales no lesiona los derechos de los quejosos, que ya no lo serán más, obturada que quede la vía para eludir el cumplimiento de sus obligaciones.

Periodista.

Numeralia

1 Deuda que mantenía Televisa con el SAT desde 1994: 996 millones de pesos. La televisora se acogió al programa de condonación de deuda fiscal en 2007, y pagó sólo una parte de dicha cantidad

2 Millones en que el GDF incrementó su gasto en comunicación en este año: 80 mdp.

3 Spots producidos por la Cámara de Diputados de septiembre de 2007 a junio de 2008: 86

4 Inversión total en dichos spots: 11 millones 358 mil 927 pesos (los costos por spot variaron entre los 43 mil y los 688 mil pesos)

5 Monto de las erogaciones hechas por Pemex, de marzo a julio, por concepto de campañas de propaganda, entre las que destacó la del “tesoro en el fondo del mar”: 256 millones 525 mil 563 pesos (tan sólo entre marzo y abril, período de mayor intensidad de la campaña, se erogaron 204 millones 496 mil 909 pesos)

6 Multas que el IFE impuso al PRI y al PRD por spots no reportados en 2006: 38 y dos mdp, respectivamente

7 Ampliación presupuestal autorizada por la Secretaría de Hacienda para el IFE: 350 millones de pesos (43.9% de los 796.9 millones solicitados)

8 Gasto publicitario total para 2008 en México: 63 mil millones de pesos (a decir de la AMAP)

9 Porcentaje de dicho gasto que será destinado a la televisión abierta: 58%, algo así como 36 mil 540 millones de pesos (en contraste con la televisión restringida, que sólo recibirá 3.2%, unos dos mil 16 millones de pesos)

10 Participación de Televisa en el mercado de la televisión por cable: 45.4%, mientras que la de Megacable, su más cercano competidor es de 18.4%

11 Caída de la utilidad mayoritaria de Telmex en el segundo trimestre de 2008: 13%

12 Ingresos que tuvo Telmex en el segundo trimestre de 2008: 30 mil 925 mdp

13 Costo que le ha representado a Telmex estar al margen de la convergencia en los últimos dos años: entre 720 y 875 mdd

14 Costo de los spots de radio y televisión contra la homofobia y la discriminación que el gobierno federal puso a circular en el marco de Conferencia Internacional del Sida: 23 millones de pesos

15 Porcentaje que no puede acceder a la portabilidad porque en sus localidades Telmex es su único operador: 42%

16 Usuarios que han cambiado de compañía telefónica después de un mes de entrada en vigor la portabilidad: 24 mil 17

17 Incremento en el gasto anual en telecomunicaciones que han realizado los mexicanos durante los últimos 18 años: 38 veces, al pasar de 111 pesos en 1991 a aproximadamente cuatro mil 300 pesos en 2008

18 Porcentaje que busca informarse a través de Internet en EU: 37%, que convierte a la red en el segundo medio más socorrido, sólo después de la TV

19 Pago por derecho de transmisión de los Juegos Olímpicos por televisora: 54 millones de pesos (casi el doble de los 32 millones que se pagaron en Atenas 2004)

20 Telespectadores a nivel mundial de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos: cuatro mil millones

21 Monto extra oficial del contrato que Televisa habría firmado con Chivas para transmitir sus partidos durante los próximos cinco años: cerca de 200 millones de dólares (el contrato más jugoso en la historia del futbol mexicano).

22 Monto de la “beca” otorgada por Telmex al taekwondoín Guillermo Pérez, medalla de oro en Beijing 2008: dos millones 400 mil pesos (50 mil pesos al mes, por cuatro años)

23 Costo por sesión del curso para los aspirantes a participar en un reality show: 140 dólares. Las clases son impartidas por la Escuela de Televisión de Realidad en Nueva York



1, Reforma (1 de agosto); 2, Reforma (30 de julio); 3 y 4, El Universal (9 de agosto); 5, El Universal (11 de agosto); 6, El Financiero (13 de agosto); 7, La Jornada (8 de agosto); 8 y 9, Milenio Diario (11 de agosto); 10, El Universal (21 de agosto); 11, Reforma (23 de julio); 12, Reforma (24 de julio); 13, Reforma (21 de agosto); 14, Milenio Diario (6 de agosto);15, Reforma (1 de agosto);16, Reforma (13 de agosto); 17, El Financiero (21 de agosto); 18, Crónica (19 de agosto); 19, Proceso (3 de agosto); 20, La Jornada (9 de agosto); 21, Récord (8 de agosto); 22, El Universal (21 de agosto); 23, Reforma (30 de julio)

10 de septiembre de 2008

Da Corte dos golpes a sindicalismo corporativo

eluniversal.com.mx

La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió dos decisiones que aumentan la protección de los derechos de los trabajadores y que abren la puerta a la democracia en los sindicatos.

Por una parte, los ministros de la sala laboral emitieron un criterio mediante el cual establecieron que las votaciones para cambiar de sindicato deben ser secretas, para evitar presiones a los trabajadores y garantizar su seguridad.

La decisión fue calificada como "un paso gigantesco, una sentencia maravillosa que abre el fin de los sindicatos corporativos" por abogados laboristas como Néstor de Buen y Arturo Alcalde, porque evitará que el futuro los trabajadores se vean sometidos a presiones y represalias de parte de sus patrones o de sus líderes.

Revés para Joel Ayala

Y por otra parte, en otro caso, la Corte amparó a la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos (FEDSSP), creada por la maestra Elba Esther Gordillo, para que se le permita participar en la elección de los magistrados del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, que es la instancia que resuelve los juicios laborales promovidos por los trabajadores del gobierno.

Hasta antes de esta decisión la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado era la única que podía participar en la designación de magistrados del Tribunal en cuestión.

4 de septiembre de 2008

Los días y los medios

Julio

28 Melesio Melchor Ángeles y Jorge Aragón Martínez, colaboradores de la radio comunitaria Radio Zaachila, en Oaxaca, resultan ilesos luego de sufrir atentados con arma de fuego en sus domicilios.

Agosto

1 La Comisión Permanente del Congreso demanda a la Segob informes sobre las sanciones aplicadas a Televisa por haber “distorsionado” la imagen de Santiago Creel.

7 Hacienda autoriza una ampliación presupuestal de 350 millones de pesos al IFE, menos de la mitad de los recursos que el organismo solicitó para cumplir con sus nuevas obligaciones.

12 En su columna “Bajo reserva”, El Universal especula acerca de una próxima salida de José Woldenberg de la dirección de Nexos, luego de que su participación en una mesa de debate organizada por Letras Libres provocara un fuerte reclamo al interior de la revista que todavía encabeza. Su sucesor, según lo publicado, sería Héctor Aguilar Camín.

14 El Congreso advierte que interpondrá una controversia constitucional en caso de que entre en vigor el reglamento interno de la SCT.

19 Por la incompatibilidad absoluta entre las acciones y decisiones que toma el gobierno y la dirigencia del partido y “el combate a los monopolios y la lucha por la democratización de los medios de comunicación”, Javier Corral Jurado renuncia al Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

20 El Tribunal Electoral revoca la sanción impuesta al PRD y al PT por el uso de la frase “presidente legítimo” (por considerar que no resulta denigrante o injuriosa de la institución presidencial), también revocan la multa impuesta al PAN por el uso de la palabra “violentos”.

El IFE presenta el Reglamento de Radio y Televisión.

El Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de México ordena al gobierno de esa entidad entregar información detallada sobre los gastos de publicidad y difusión de Enrique Peña Nieto.

La SCJN instruye al Presidente para que concrete la renuncia de Gerardo González Abarca y Eduardo Ruiz Vega como integrantes de la Cofetel.

24 Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, dirige a través de Televisa y TV Azteca un mensaje en el que, en nombre de los obispos mexicanos, defiende el respeto a la vida desde la concepción y hasta la muerte natural, como base “de la auténtica democracia y del verdadero estado de derecho”.

25 Radiodifusoras del DF trasmiten un spot en el que, por medio de la voz de un presunto delincuente que se burla de “la autoridad”, se critica la actuación del gobierno contra la delincuencia; ninguna organización política o social se atribuye su autoría.

Con un mensaje en el que justifica la muerte de 100 policías, 62 soldados y cinco marinos y promete erradicar la delincuencia, Felipe Calderón echa a andar una campaña en vísperas de su segundo Informe de gobierno.

27 Rafael del Villar y Gonzalo Martínez Pous renuncian a los cargos de subsecretario de Comunicaciones y director jurídico de la SCT, respectivamente, para ocupar el puesto de comisionados de la Cofetel.

La izquierda del PAN

Alonso Lujambio

La historia del Partido Acción Nacional está rodeada de un halo de desconocimiento y prejuicio. Alonso Lujambio contribuye a la reconstrucción de la biografía política e intelectual de Efraín González Morfín quien intentó redefinir la ideología del PAN en los años sesenta. Fue la época en que ese partido hizo suya la defensa del pluralismo, reconoció la desigualdad social y proyectó una vocación política laica. Se trató de definiciones relevantes, pero que no acabaron por ser asumidas de manera definitiva.

La aprobación del documento ideológico llamado Proyección de los principios de doctrina por parte de la XVIII Convención Nacional del Partido Acción Nacional (PAN), en mayo de 1965, es acaso el momento que sella más claramente el arranque de la apasionada vida política de Efraín González Morfín. Por primera vez desde 1939, 26 años después de su fundación, el PAN redefine en 1965 su corpus ideológico o “proyecta” los principios originales (Principios de doctrina). El documento será redactado por Efraín González Morfín al alimón con el entonces presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN: Adolfo Christlieb Ibarrola. Se ha dicho que la Proyección de 1965 supone un movimiento hacia la izquierda que coloca al PAN prácticamente en el centro del espectro ideológico. Y es cierto. Pero también supuso definiciones políticas respecto de la democracia y respecto del pluralismo político e ideológico en un momento crucial de la vida política de México y, también, de la vida de la primera generación de los católicos post-guerra cristera (1926-1929). En otras palabras: la Proyección supuso un giro ideológico en cuestiones socioeconómicas con dirección al centro del espectro ideológico y, a la vez, un giro político hacia una clara definición liberal-democrática. La Proyección le daba también, ideológicamente, el tiro de gracia a todo integrismo católico al interior del PAN. Esto me dijo Efraín González Morfín en una entrevista el 23 de junio de 2007:

“La idea de la libertad de conciencia plena y de
renuncia a la imposición de la doctrina católica
va a ser desarrollada en el mundo católico por
las encíclicas del Concilio Vaticano II. La doctrina
católica acepta plenamente la pluralidad
de las doctrinas en Vaticano II. Pero la idea
de pluralidad y diálogo ya está presente en el
sistema de convicciones de Christlieb Ibarrola
desde antes”.

Y sí, las encíclicas de diciembre de 1965 no pudieron influir en la Proyección de mayo de 1965. Los documentos de Efraín González Morfín y de Adolfo Christlieb Ibarrola, anteriores (y posteriores) a la Proyección, sugieren que González Morfín es particularmente influyente en la redacción de la cuestión socioeconómica y Christlieb en la cuestión liberal-democrática. Acaso existieron también influencias de un autor a otro y énfasis comunes. Nótese, de cualquier manera, el modo en que el PAN “proyecta” en 1965 su Principios de doctrina y define cinco nuevos conceptos.

Pero vayamos por partes. El documento de los Principios de doctrina de 1939 se compone de 14 conceptos. La Proyección de 1965 se compone de 12 conceptos. Véase cómo son siete los conceptos que se repiten, pese a que su redacción pudo sufrir reforma y/o adición, incluso sustantiva, en algunos casos. Esos siete conceptos comunes en la presentación en ambos documentos son Persona, Política, Estado, Enseñanza (Educación), Municipio, Trabajo y Economía. En la Proyección de 1965 son nuevos los conceptos Orden internacional, Democracia, Partidos políticos, Familia y Justicia social. El concepto de Nación desaparece como tal en 1965, con sus ecos de integrismo católico (se hablaba ahí de “los valores tradicionales que dan forma y sentido a la Nación”), y se subsume en el de Orden internacional (en donde se habla de la necesidad de superar “los nacionalismos herméticos”). El concepto de Propiedad, presente en los Principios de doctrina de 1939, se subsume —y esto es muy representativo del énfasis ideológico de la Proyección de 1965— en el concepto de Justicia social. En 1939 se dice en esencia que la propiedad privada es “el medio más adecuado para asegurar la producción nacional y constituye el apoyo y la garantía de la dignidad de la persona y de la existencia de... la familia”. El PAN de 1939 enfrenta la fase final del cardenismo (1934-1940) y enlista estrictamente los límites al derecho de propiedad privada: el “interés público” (basado en el “bien común”) y la “cooperación social”. Por el contrario, el PAN de 1965 se refiere a la propiedad dentro del concepto de Justicia social que arranca enfatizando la “cooperación social” alegando que “La cooperación habitual de todos para realizar el orden justo —no la lucha de clases— es el camino adecuado para alcanzar la justicia social, fuerza moral básica de la que dependen todos los bienes de las personas y de la sociedad”. Dice el documento de coautoría González Morfín-Christlieb Ibarrola:

“... la justicia social se realiza mediante el ejercicio
y la defensa de los derechos... la justicia social tiene
por objeto... promover el acceso de los hombres... a
los bienes materiales y espirituales suficientes para
que la comunidad viva de la manera más justa, equitativa
y equilibrada que sea posible, con respeto para
la libertad personal y para la dignidad humana”.

Nótese que aquí no se habla en principio del valor de la propiedad privada y, después, de los límites que es válido imponerle. Más bien al revés: se parte del principio de justicia social y se le pone un límite: la libertad de las personas. Acto seguido Justicia social aborda el tema de la propiedad privada así:

“La propiedad privada no es
un fin en sí mismo. Constituye
un instrumento de apoyo
y garantía para la libertad de
la persona y para la seguridad
de la familia. Por eso debe
promoverse su difusión”.

Véase el énfasis en la necesidad de la propiedad no como fin sino como medio para alcanzar otros fines valiosos: la libertad, la seguridad. Los derechos de propiedad se vuelven debatibles frente a circunstancias históricas concretas bajo la premisa de la imperiosa urgencia de la justicia social en un régimen social de libertades garantizadas. Por otro lado, la redefinición liberal-democrática resultaba igualmente clara. Por primera vez en la historia de la doctrina de los partidos políticos en México aparecen los conceptos de Pluralismo y de Diversidad (de “convicciones, tendencias e intereses”). Esto era importante para México como un todo, con su secular cultura autoritaria y excluyente, en 1965, pero también y especialmente importante para el mundo político católico de México en aquellos años. El PAN reclamaba diálogo y discusión validando con ello a sus interlocutores, y estaba dispuesto a entrar en el diálogo y en la discusión, especialmente con el PRI y con el gobierno, “sin rencores ni amarguras” (como insistentemente decía Christlieb Ibarrola) y dejar con ello la idea de la ilegitimidad sin remedio del régimen posrevolucionario “anticlerical-jacobino” y “anticatólico”: herencias, todas, de la herida que dejó en el catolicismo la guerra cristera, herida abierta, todavía, entre muchos miembros de la generación de panistas ingresados al PAN en los años cincuenta y provenientes de Acción Católica. La Proyección fue redactada, ciertamente, por dos católicos (Christlieb Ibarrola y González Morfín) que sin embargo no fueron nunca miembros de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, la ACJM, fundada en 1913 y perteneciente desde 1929 a Acción Católica. Christlieb incluso perteneció a la organización estudiantil católica más progresista en la historia de la UNAM, la llamada Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), y adversaria de la ACJM, de especial inclinación conservadora en las décadas de los 1930 y 1940.1 La Proyección de 1965 pide al mundo católico que sea dialogante y que, con ello, deje la religión como eje de la acción política. Se trataba nada menos que de eso. Así arrancó el capítulo 6 de la Proyección: Partidos políticos:

“El pluralismo político, es decir, la diversidad de convicciones,
tendencias e intereses políticos, impone la necesidad
de la discusión y del diálogo entre los diversos grupos
políticos y entre ellos y el gobierno... la unidad que
requiere la buena marcha de un régimen democrático
debe conciliarse con la pluralidad de los grupos políticos
existentes en una sociedad...”.

Ahí está la tolerancia hacia la diversidad: nada más lejano a los impulsos integristas de muchos católicos de entonces (y, me temo, todavía de ahora). Y aquí, mucho más subrayado, el liberalismo católico que no puede sino llegar a ser, por naturaleza, liberalismo y punto:

“Son antidemocráticos los sistemas de partido único o
de partido oficial sostenidos política y económicamente
por el gobierno, porque tales partidos son instrumentos
de un poder totalitario o autocrático y artificios que intentan
nulificar o impedir que se manifieste la diversidad
de corrientes de opinión que necesariamente existen
en toda sociedad”.

Que “necesariamente existen —dice la Proyección— en toda sociedad”. Más claro ni el agua: para el PAN resulta “inadmisible” la existencia de un “partido oficial” que operaba como “monopolio” y alegaba a favor de la “concurrencia democrática de los partidos políticos” en “todos los niveles —federal, estatal y municipal— de tal manera que un trato político y electoral honrado, sin privilegios para determinados partidos o personas, sea una realidad cabal en México”. Pluralidad, diálogo. El PAN en la Proyección de 1965 subraya su afán civilizatorio en la convivencia política en general y en la conducta del mundo católico en particular. Tolerancia. Cierre de las heridas de la guerra cristera “sin rencores ni amarguras”. Saber pasar la página histórica frente a los otrora jóvenes dolidos por la guerra cristera, sumados al PAN en los cincuenta, ya en plena madurez en los años sesenta. Diálogo con el partido de la Revolución (“basado en la sinceridad y en la verdad”, dice el documento). Eso está diciendo la Proyección. Construcción de la pluralidad en las instituciones. Política incluyente. Este es el legado de ideas políticas —independiente de la redefinición ideológica apuntada— de González Morfín y de Christlieb Ibarrola.

Pero apenas cuatro años después de la Proyección de 1965, es decir, en 1969, ahora solo, en autoría individual, Efraín González Morfín redacta el documento Cambio democrático de estructuras, en donde el joven ideólogo del PAN (tiene entonces 40 años) lleva a su partido al “solidarismo”, a una posición ya claramente comprometida con el “cambio social”. Un movimiento más, quizá ya en el ámbito del centro-izquierda. En dicho documento, aprobado por la XX Convención Extraordinaria, Acción Nacional clama por una renovación estructural del país: “Inseparable de la renovación de nuestras estructuras políticas, en sentido democrático, es la reforma a las estructuras socioeconómicas”, se dice en Cambio democrático de estructuras. El documento habla de “grupos económicamente privilegiados”, de “distribución escandalosa e injusta de los beneficios del desarrollo económico”, de las “múltiples discriminaciones que impiden la equidad en las oportunidades”. Cambio democrático de estructuras responde a la crisis política de 1968 clamando por reformas políticas que institucionalicen cabalmente los afanes participativos de la juventud:

“Cuando la divergencia entre las normas y la realidad
alcanza dimensiones de falsificación tan amplias
como en México, la situación resulta especialmente
grave. Dentro de este ambiente se dificulta la realización
eficaz de cambios rápidos en forma pacífica,
porque el pueblo pierde la confianza en el derecho y
las instituciones... Si la lucha por el sufragio efectivo
ha perdido su eficacia como instrumento de renovación
social, por la conducta fraudulenta de los gobiernos,
una reforma funcional adecuada y sincera
de los procedimientos electorales y su aplicación
honrada facilitaría cambios en la mentalidad desertora
de muchos ante la política y ayudaría a realizar
ajustes y renovaciones en las estructuras”.

Para González Morfín la frustración social y el resentimiento no debían traducirse en tesis de violencia y de odio, en abierta referencia a la protesta que solamente repudia y no construye los cimientos de una nueva convivencia política verdaderamente democrática:

“Es un contrasentido utilizar medios antidemocráticos
en la lucha por la democracia, como también
despersonalizarse en la masa y cobijarse bajo el
anonimato cuando se ataca la despersonalización y
la irresponsabilidad de la sociedad moderna.... No
hay salida para la actitud de quienes oponen un mal
a otro tipo de mal y atacan la discriminación
excluyéndose a sí mismos de los valores y las normas
universales de convivencia”.

“Acción Nacional deja testimonio —concluía el documento— de las líneas de acción que considera no sólo adecuadas, sino necesarias, para que México se transforme pacíficamente, sí, pero al paso de revolución que demandan la vigencia real de los derechos políticos y sociales, y las exigencias humanas, no del futuro, sino del presente...”. “Al paso de revolución...”, dijo González Morfín. En fin: estas son —la Proyección de 1965 y el Cambio democrático de estructuras de 1969— las dos grandes contribuciones de este singular ideólogo panista, cuarto candidato presidencial del PAN (de los nueve que ha habido hasta 2006) y noveno presidente de su Comité Ejecutivo Nacional (de los 19 que ha habido hasta abril de 2008). Efraín encarna, pues, la crítica a “mitad del camino” en el periplo histórico de Acción Nacional.

¿Pero cuáles son las contribuciones, por otro lado, de Efraín González Morfín el político panista? Esta es una de las preguntas más complejas que puedan hacerse los politólogos que quieren entender la política mexicana y sus personajes centrales en la segunda mitad del siglo XX. Es muy difícil juzgar al político González Morfín por la complicada situación que vivió y por los complejos dilemas que hubo de enfrentar, especialmente entre 1970 (cuando es candidato presidencial habiendo defendido la idea de que el PAN no participara en las elecciones presidenciales de aquel año) y 1978 (cuando anuncia su salida definitiva de Acción Nacional). La vida política de González Morfín en los años sesenta y setenta del siglo XX ilumina la compleja trama de la política mexicana posrevolucionaria de esas décadas, clave para nuestra historia política. Efraín será diputado federal en la XLVII Legislatura (1967-1970), líder de su partido en el Distrito Federal (en 1969), candidato a la presidencia de la República (en 1970) y presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN (de marzo a diciembre de 1975). En 1978, con la escisión de los llamados efrainistas, González Morfín abandonará las filas de Acción Nacional.

Este singular mexicano nació en Guadalajara en 1929. Es hijo de uno de los dos grandes fundadores del PAN: Efraín González Luna (1898-1964). El otro es Manuel Gómez Morín (1897-1972). González Luna, padre de González Morfín, es un intelectual católico. Es el primer candidato presidencial del PAN, en 1952. La catolicidad de González Luna y de su esposa Amparo explican que tres de sus ocho hijos sean sacerdotes jesuitas (Adalberto, Luis, Manuel). Cuatro hijos no seguirán la vida religiosa: Margarita, Javier, Ignacio y Amparo. Uno, sin embargo, inicia la vida religiosa pero la interrumpe: es precisamente Efraín. Como muchos otros hijos de familias católicas en el Jalisco de los años treinta del siglo XX, Efraín González Morfín recibe su educación formal en casa, con maestras particulares, pues sus padres no quieren que asista a las escuelas primarias de Jalisco orientadas por los principios de la “educación socialista”. Después, estudia la secundaria y la preparatoria en el Instituto de Ciencias, comandado por jesuitas en Guadalajara. Cuando apenas ha cumplido 16 años, en 1945, Efraín opta por la vida religiosa e ingresa a la Compañía de Jesús. Trece años después, es decir, en 1958, cuando está por cumplir los 30 años, Efraín abandona la vocación religiosa. Y dos años después se casa con Monique Miarseille, una joven jalisciense, hija de francés y mexicana.

¿Qué hace Efraín en esos años de vocación religiosa, entre 1945 y 1958? Estudia, estudia y estudia. Y se convierte en profesor: la docencia será vocación y entrega prácticamente el resto de su vida. Hasta 1951 (cuando tiene 21 años) estudia en el seminario de Santiago Tianguistenco. A los 22 años se va a estudiar filosofía a Ysletta College, en El Paso, Texas. Ahí se queda hasta 1955. Después, entre 1955 y 1956, es profesor de la preparatoria Carlos Pereyra en Torreón, Coahuila. En septiembre de 1956 asiste al seminario jesuita de Puente Grande, Jalisco. Se distingue entonces por el dominio del griego clásico. Entre 1957 y 1958 asiste al seminario Montezuma (también dirigido por jesuitas) en Nuevo México, Estados Unidos. Ahí perfecciona sus estudios de lógica, crítica y metafísica. Entre 1958 y 1959 viaja a Innsbruck, Austria, y después a París, Francia, en donde estudia teología, sociología y economía. En 1959 regresa a México, consumada ya su renuncia a la vocación religiosa, y de inmediato se afilia al Partido Acción Nacional, fundado por su padre 20 años antes. La carrera política de “Efra chico” resultará vertiginosa —por no decir meteórica— pues en seis años redefinirá con Christlieb la ideología del PAN, en ocho años será diputado federal y en 11 candidato a la presidencia de la República. Estamos ante un peculiar fenómeno de liderazgo político en el México del siglo XX. Algunos de sus adversarios políticos dirán que Efraín es hijo de papá, miembro de una “familia custodia” del panismo viejo que basa su liderazgo en la potencia de la coalición interna comandada en los sesenta por Gómez Morín (ya viejo) y por Christlieb Ibarrola (muy joven). ¿Hay algo de cierto en eso? Sí, en la medida en que los partidos políticos tienen eso que Michels llamó la “oligarquía”, Duverger el “círculo interior”, y Panebianco la “coalición dominante”. Hay algo peculiar, sin embargo, en González Morfín: un liderazgo en el debate intelectual y en la definición ideológica, una vasta cultura, una enorme inteligencia, una gran elocuencia. González Morfín no es dueño de una ruidosa retórica. Es más bien el amo de la precisión conceptual, de la claridad de la idea, de la contundencia en el argumento. Mucho más allá de su padre —muerto incluso su padre— Efraín González Morfín es un líder indiscutible.

González Morfín llega a ser candidato a la presidencia de la República en 1970 en medio de la condición más paradójica que pueda imaginarse: no una sino dos convenciones nacionales discuten con tres meses de diferencia si el PAN participa o no en las elecciones de 1970. El fraude electoral en Baja California en julio de 1968 ha desencadenado una crisis interna en el PAN y una crisis en la relación del PAN con el régimen posrevolucionario. 2 Christlieb Ibarrola, quien desde 1962 ha comandado la línea de diálogo con el gobierno y logra el reconocimiento de importantes victorias electorales entre 1963 y 1967, ve cómo su línea política se agota en julio de 1968 con el fraude masivo en las elecciones municipales en Baja California. Christlieb —el principal aliado político de González Morfín— renuncia a la presidencia de Acción Nacional el 10 de septiembre de 1968. Está por llegar la brutal represión estudiantil del 2 de octubre. Por donde se le vea, son días negros para el país y para la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. Después, el gran fraude contra el PAN en las elecciones yucatecas del 23 de noviembre de 1969 —con Víctor Correa Rachó como abanderado del PAN en la competencia por la gubernatura— pone de cabeza el proceso de decisión interna en el PAN. El PAN decide participar en la elección presidencial durante la XXI Convención del 8 de noviembre y, después del golpe en Yucatán, se convoca a una nueva Convención, extraordinaria, para el 24 de enero de 1970. Efraín González Morfín comanda la posición abstencionista, de retiro total de la arena electoral del PAN, en ambas convenciones. Los fraudes han llegado a su límite y a su juicio no tiene sentido seguir participando en los comicios. Pero en ambas convenciones González Morfín es derrotado: se opta por participar pero aquí está la paradoja: si bien se decide en ambas ocasiones por la participación, por otro lado se define que quien ha de ser candidato presidencial sea precisamente González Morfín, el líder de la posición abstencionista. Esto no pudo sucederle sino a alguien que opta por una línea definida, que incluso divide y confronta a su partido por mitades, pero a la vez es reconocido por todos como líder indiscutible de cara a la sociedad. Su liderazgo, pues, es inequívoco y se prueba en la circunstancia límite de 1969-1970. La alternativa que ofrecía la posición de González Morfín era la difusión agresiva, por parte del PAN, de la cultura democrática sin participar en una farsa electoral de resultado predeterminado. Pero el argumento no deshacía el dilema político que encierra un momento clave en la vida de este intelectual y político panista: está en contra de la participación electoral del PAN pero abandera desde la candidatura presidencial la participación electoral del PAN. Entre las dos convenciones ha muerto, el 6 de diciembre de 1969, uno de los grandes líderes del panismo de entonces, Adolfo Christlieb —quien antes de caer enfermo no ocultaba su ambición por abanderar al PAN desde la candidatura a la presidencia de la República en 1970—. El líder alternativo no puede ser otro, en definitiva, que el joven González Morfín.

El siguiente gran capítulo de la vida política de González Morfín será la campaña misma de 1970. La competencia presidencial de 1970 es exclusivamente entre dos contendientes: Efraín González Morfín en contra de Luis Echeverría Álvarez, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional. Los otros dos partidos existentes (el Partido Popular Socialista, PPS, y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, PARM) apoyan también a Luis Echeverría. González Morfín sabía en 1970 que la legitimidad del resultado de la elección radicaba en su participación como candidato, y que la ausencia de candidato era el arma para deslegitimar al sistema de partidos posrevolucionario. Pero no sólo no usó el arma (ya que su posición fue derrotada en la Convención): con su candidatura abanderó, en un gesto por demás disciplinado e institucional, la actitud participacionista. Obtiene de forma oficial el 13.8% de la votación nacional, récord histórico del PAN hasta ese momento.

El siguiente momento clave en la vida política de González Morfín es resultado de las políticas populistas del presidente Echeverría: el surgimiento ya sólidamente organizado de un ala panista con especial fuerza y liderazgo en el norte del país, en especial en Nuevo León, y más en particular en Monterrey, comandada por José Ángel Conchello y por Pablo Emilio Madero. Ambos intentaban capitalizar el creciente descontento del sector empresarial con la política económica (e internacional) del presidente Luis Echeverría (1970-1976), atemorizado además por la acción de guerrilla-asalto-secuestro de un sector radicalizado de la izquierda mexicana. El país se polarizó. Y el PAN se polarizó también. La línea ideológica de Efraín González Morfín, plasmada en la Proyección de 1965 y en Cambio democrático de estructuras de 1969, es vista como discurso “izquierdizante” en la polarización de mediados de los sesenta. La derecha panista llega incluso a calificar a González Morfín de “marxista-jesuítico”. También lo llama, acaso desde su antiintelectualismo ramplón, “intelectual soberbio”. El hecho es que en 1976, con la discusión sobre participar o no en las elecciones federales de aquel año, efrainistas y conchellistas van a salir a enfrentarse con todo, pues no sólo los polariza la discusión estratégica sino acaso más importante aún: los polariza la discusión ideológica, la visión del futuro del partido. Lo que para ambos está en juego es la identidad del partido. Un ala es de centro, defiende la intervención del Estado en la economía y está a favor de una agresiva política redistributiva del Estado (el efrainismo); otra ala, de derechas, defiende la tesis de la mínima intervención a partir del gobierno “socializante” de Echeverría (el conchellismo).

José Ángel Conchello es presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN entre 1972 y 1975. Ello prueba que los equilibrios son precarios y las mayorías cambiantes. Los efrainistas quieren evitar la reelección de Conchello y logran que Efraín llegue a la presidencia del partido al término del trienio 1972-1975. Llega así otro nudo central en la biografía política de González Morfín: su breve presidencia del Comité Ejecutivo Nacional, de marzo a diciembre de 1975. En su renuncia, González Morfín alega que existe una dirección paralela a la suya, comandada por el conchellismo. En la Convención de 1976, conchellistas y efrainistas van a medir fuerzas. Dicha Convención decide que el PAN participe en la elección presidencial de 1976 (posición conchellista), pero a la hora de decidir quién sería el candidato presidencial, ninguno de los dos contendientes, a la sazón ni Madero por parte de los conchellistas, ni Rosas Magallón por parte de los efrainistas, logra conquistar el 80% del voto necesario, según los estatutos, para elegir a un candidato presidencial. El impasse político que produjo una aberrante regla estatutaria jugó a favor de los efrainistas que, con el 26.45% de la Convención en la séptima ronda, lograron bloquear la elección de un candidato derechista-conchellista (Pablo Emilio Madero).3

El conflicto acabará en ruptura y en la posterior escisión del grupo de los efrainistas. Era el año de 1978.4

González Morfín fue en su momento un agudo crítico de la reforma política de 1977. Su aproximación a dicha reforma está en buena medida determinada por su carencia esencial: la garantía plena de que el voto sería libremente emitido y justamente computado. Esa es su crítica y es una crítica a mi juicio inobjetable. González Morfín no enfatiza los aspectos más positivos de la reforma política de 1977 que se acentuarán con las reformas de 1983 al régimen de partidos en el nivel municipal y que hacia finales de los ochenta se harán tan evidentes en la estructuración de un sistema de partidos plural para el arranque de la transición a la democracia en México (1988). No: González Morfín ve lo que sus ojos biográficos pueden ver: la reforma política de 1977 es juzgada por lo que no tiene, es decir, por mantener en el sistema electoral mexicano la carencia de instancias para despachar creíblemente el litigio electoral. Y sí: con la reforma política de 1977 el fraude era todavía posible. La reforma política de 1977 no supuso la llegada de las garantías democráticas. Vamos: 1988 da la razón, en ese sentido, a Efraín González Morfín. Al abrir el registro a nuevos partidos (y muy notoriamente al Partido Comunista), la reforma política de 1977 había creado las condiciones para que se expresara la pluralidad política de México. Eso es cierto. Y es lo más positivo de la reforma. Dicha reforma es la respuesta del régimen posrevolucionario a varios acontecimientos previos, destacadamente el movimiento estudiantil de 1968 y sus secuelas, pero también a la abrupta deslegitimación del sistema electoral y de partidos posrevolucionarios en 1976, cuando —derivado del triunfo de los abstencionistas al interior del PAN comandados por Efraín— el candidato del partido revolucionario —José López Portillo— no tuvo contendiente con quien competir. Con la crisis de 1976 se hacía ya urgente incorporar a nuevas fuerzas políticas al tablero institucional del país. Sin embargo, el proceso de construcción de las garantías institucionales para la elección limpia, reclamo biográfico de Efraín González Morfín, es propio de una etapa posterior, la de la transición (1988-2000). Ese proceso no es, efectivamente, producto de la reforma política de 1977 y de su secuela reformista hasta finales de los ochenta. Por algo 1988, con su cauda de irregularidad impune, es el parteaguas político de México que desencadenó, ahora sí formalmente, el proceso de transición a la democracia que el país completó 12 años después, en 2000, con la cabal puesta a prueba de la institucionalidad para la democracia construida entre 1989 y 1996.

Después de su salida del PAN en 1978, el profesor González Morfín regresará de lleno a la cátedra. Sus temas: la filosofía, el derecho, la filosofía del derecho. Desde 1971 y hasta 1984 será profesor de la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México. Entonces cambia su residencia a su ciudad natal, Guadalajara, y ahí fundará la escuela de derecho del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO, universidad jesuita, hermana de la Iberoamericana). Será profesor también de la Universidad de Guadalajara y de la Universidad Panamericana en Guadalajara. En un fugaz pero valioso regreso a la vida pública, entre 1995 y 1998, González Morfín será secretario de Educación del gobierno de Jalisco con Alberto Cárdenas como titular del ejecutivo del estado.

¿Cuál es el balance de la vida política de Efraín González Morfín? Es incuestionable la centralidad del personaje para la historia del Partido Acción Nacional y para la historia reciente de México. González Morfín redefinió la ideología de su partido y redefinió su estrategia política. Ambas redefiniciones, en posición ideológica y en línea estratégica, no fueron, sin embargo, definitivas. El PAN después de González Morfín vira hacia la derecha, y abandona en definitiva la opción abstencionista y se entrega de lleno a la participación electoral. Pero la transición democrática iniciada en 1988 construyó, ya finalmente, las condiciones para elecciones limpias al tiempo que el debate ideológico al interior del PAN no concluyó entonces como no ha concluido aún. Liderazgos posteriores a la salida del efrainismo en 1978 recuperarán su legado en distintos momentos y con distintos énfasis: Carlos Castillo Peraza, Felipe Calderón Hinojosa, Germán Martínez Cázares, por mencionar a algunos. Son creyentes en las libertades, sabedores de que en sociedades muy desiguales las libertades no pueden ejercerse a plenitud. Son católicos que no quieren poner a su religión por delante de su política. Con todo, queda en el tintero la pregunta sobre si la salida de González Morfín en 1978 fue o no precipitada, si en definitiva no había más espacio para la acción política al interior de su partido, si el PAN y aun el país no perdieron demasiado, en 1978, con su retiro de la política. Quizá ya no valga la pena molestarlo con necedades. Como pocos en la historia del PAN, Efraín González Morfín elevó la calidad de su debate y la altura de sus miras. Tirios y troyanos lo respetaron como interlocutor serio, hombre de palabra. González Morfín arriesgó. Tensó las cuerdas entre lo posible y lo deseable. Su vida nos convence de que la política puede ser una actividad digna. González Morfín dignificó la política porque actuó con carácter y con arrojo, con estatura intelectual y moral. A poco de cumplir 80 años y en la hora difícil de consolidar nuestra democracia, cabe recordar su figura, alta y noble. n

Esta es una versión del prólogo al libro de Laura Alarcón Menchaca, 1970: Efraín González Morfín en campaña, El Colegio de Jalisco, Guadalajara, 2008.

1 Hay un estudio reciente, y muy valioso por todo lo nuevo que descubre, sobre la UNEC: Imelda Vaca Prieto, La intelectualidad estudiantil a principios del siglo XX. El caso de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos,UNEC (tesis de doctorado en historia, Universidad Iberoamericana, 2004). También está el clásico estudio de Luis Calderón Vega, quien fuera presidente de la UNEC a principios de los cuarenta y poco antes de su desaparición. Su libro lleva un extraño título: es la dirección (calle y número) en donde se reunían los miembros de la asociación: Cuba 88. Memorias de la UNEC (Fimax, Morelia, 1958).

2 Sobre ese fraude existe un excelente texto: Adolfo Christlieb Ibarrola, Baja California. Avanzada de la democracia, Acción Nacional, México, 1968.

3 En la primera ronda el candidato del efrainismo (Salvador Rosas Magallón),conquistó el 42.12% de los votos, y Pablo Emilio Madero (el candidato del conchellismo) 57.88%. Tomo estos datos de Horacio Vives Segl, Entre la fe y el poder.Una biografía de José González Torres, Epessa, México, 2000, p. 365.

4 El mejor análisis de la crisis de 1976 sigue siendo el de Soledad Loaeza, “El Partido Acción Nacional: de la oposición leal a la impaciencia electoral”, en Soledad Loaeza y Rafael Segovia, compiladores, La política mexicana en la crisis, El Colegio de México, México, 1987. Para una detallada crónica de lo sucedido en la XXVI Convención de 1976, ver Horacio Vives Segl, op. cit., pp. 358-369.