15 de octubre de 2009

PRI: ni proyecto ni liderazgo

Leo Zuckermann

La nueva estrategia del Presidente de impulsar cambios de fondo ha metido en un brete al PRI. ¿Hasta dónde debe apoyar a Calderón? ¿Debe comportarse como oposición a las propuestas gubernamentales o debe apoyar al gobierno como si fuera su socio? El dilema no es sencillo. Si hace lo primero, corre el riesgo de parecerse al PRD con un costo electoral importante. Si hace lo segundo, corre el riesgo de parecerse al PAN también con un costo electoral importante.

Aunque la elección todavía esté lejana, los priistas están convencidos que regresarán a gobernar en 2012. Si piensan que van a quedarse con la casa, pues les conviene no recibir una que esté en ruinas. De ahí que tengan el incentivo de apoyar al gobierno para darle una arregladita a la casa antes de hacerse cargo de ella. Pero no mucho porque arreglarla de más incrementa las posibilidades del PAN de quedarse con ella.

En pocas palabras: el PRI tiene que darle algo de oxígeno al gobierno panista, pero no mucho.

En este sentido, el PRI debería definir en qué sí y en qué no apoya a Calderón. Pero, hasta ahora, no han tenido una postura clara. Se la han pasado haciendo el ridículo. El mismo día un priista declara A y otro Z. Por tanto, a nadie le queda claro qué quiere el PRI. Parecen que están hechos bola.

Ahí está, por ejemplo, el tema del paquete fiscal. Estamos a cinco días de que la Cámara de Diputados tenga que aprobar la Ley de Ingresos y todavía no sabemos qué quiere el PRI. Es evidente que están divididos, sobre todo en el tema de 2% de la Contribución de Combate a la Pobreza propuesto por Calderón. Al parecer, los gobernadores sí la quieren ya que recibirían 30% de lo que se recaude, pero hay priistas que consideran que dicho impuesto acarreará un alto costo político. Lo mismo sucede con las otras propuestas fiscales. No sabemos dónde está parado el PRI. La respuesta favorita de los priistas es que lo están estudiando.

Lo mismo ha pasado con la decisión del Presidente de liquidar Luz y Fuerza. Unos priistas salieron a apoyar la medida. Otros, a rechazarla. Varios dijeron que la están estudiando. La presidenta del partido no ha hablado. El resultado es el mismo que con el paquete fiscal: no sabemos dónde está parado el PRI, el partido mayoritario de México.

Un último ejemplo. La semana pasada, Ciro GómezLeyva provocó un debate en su columna de Milenio sobre la postura del PRI en materia de despenalización del aborto. Los priistas en diversos estados han apoyado al PAN para prohibir la interrupción voluntaria del embarazo. ¿Es ésa la posición del PRI, un partido que se proclama de centro-izquierda? Queremos saberlo. Sin embargo, el PRI guardó silencio. Como en los casos anteriores, nos quedamos sin respuesta.

Todo partido requiere de un proyecto y un liderazgo que lo encarne. Es evidente que el PRI no tiene ni lo uno ni lo otro. Por un lado, es una federación de intereses económicos y políticos a los que es difícil de poner de acuerdo con una postura común. Por el otro, todavía no surge un liderazgo dominante que defina la línea de por dónde ir y cómo reaccionar frente las posturas del gobierno.

Sin un proyecto ni liderazgo claros, el PRI es un partido con posiciones vacilantes de qué hacer con el poder. Al parecer, la estrategia de Calderón está funcionando. Lanza cambios de fondo, lo cual arrincona al PRI: hace evidente la falta de definición de los priistas que quieren regresar a Los Pinos pero que no saben para qué.

Es una federación de intereses económicos y políticos a los quees difícil de poner de acuerdo con una postura común.

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