20 de febrero de 2008

Kosovo independiente: reacciones

El día 17 de febrero Kosovo declaró su independencia, rodeada de una división de opiniones en la UE. Sondeamos las reacciones de jóvenes kosovares, serbios y rusos.
Pristina, 17 de febrero, 9.00h



En 1999, yo tenía 13 años. He vivido muy malas experiencias desde que era niño. Por eso el momento en que Kosovo ha conseguido la independencia es algo extraordinario, inolvidable y de alguna manera también positivamente confuso e increíble.

Sabía que este día llegaría, pero las negociaciones, tan duras y largas, y los retrasos me hicieron sentir que el “Kosovo Independiente” era una “metáfora” que esperaba conseguir más de lo que la sociedad estaba dispuesta a dar.

El 17 de febrero salí a la calle y vi muchas caras felices, gente sintiéndose libre y, sobre todo, con una identidad, dignidad y con un sentimiento de pertenencia a esta aldea global.

Pero ese día también estaba preocupada; una nueva fase de transición, la situación económica, el proceso de creación de un Estado y otros muchos temas supondrán un reto para nosotros; jóvenes de Kosovo hoy, líderes mañana. Ahora me encuentro más motivada para estudiar y trabajar más duro para así contribuir a este país recién nacido y su futuro Europeo.

El nuevo país de Kosovo supondrá un reto para la identidad “nacional”. Tenemos una bandera nueva y nuevos símbolos nacionales. La gente está dividida; entre sentirse Kosovar o seguir siendo Albaneses. Esta confusión de identidad podría provocar el surgimiento de sentimientos neo-nacionalistas a causa del miedo a perder la identidad étnica.

Gëzim Visoka, estudiante de Podujevo, 21 años, Pristina

13.40h, 17 de febrero. Trafalgar Square, Londres



Estoy decepcionado y enfadado. Esto precipitará la tensión étnica en la región. La jugada consiste en que la comunidad internacional a forzado a Serbia a ceder gran parte de territorios históricamente suyos que resultaron tener una enorme población de etnia distinta que no eran sino inmigrantes en Serbia.

Los serbios la fastidiaron al usar la milicia en lugar de buscar una manera de integrar esta comunidad. Sin embargo no me imagino al Reino Unido cediendo Leicester a la India por el número de inmigrantes indios que viven allí y por las tensiones con la comunidad nativa. Se debió haber dedicado más tiempo a la reconciliación, aprendiendo a vivir juntos en el mismo país, a través de una educación mejor.

Los albano-kosovares sentían a Albania como su patria. ¿Para qué tener un gobierno albanés en un territorio serbio? ¿Es esta una nueva forma de ocupación? Es diferente en el caso de los judíos, que no tienen un país al que volver. Es diferente a cuando Turquía tomó la mitad de Chipre? Pregunta a los chipriotas que ocurrió con la herencia ortodoxa fundamental que perdieron.

Anónimo, 25 años, estudiante de San Petersburgo, San Petersburgo/Londres

París, 17 de febrero, 16.00h



Los serbios dieron a los kosovares nacionalidad, tierra, posibilidades para aprender su propia lengua, para practicar su religión; en cambio, ellos persiguieron a más de 250.000 serbokosovares, se reprodujeron a gran velocidad llegando a ser una mayoría y ahora quieren la independencia. ¡Increíble!

Kosovo nunca fue ni ha sido independiente, a diferencia de otras repúblicas de la Antigua Yugoslavia, que fueron independientes antes de Tito o en algún punto de la Historia. Kosovo fue y siempre será una parte de Serbia, sin importar quién viva allí.

¿Llevará esta decisión a nuevas agresiones en la región? Yo sólo pienso en mi padre, en mi hermano, mis amigos, mi familia y el país entero ya devastado después de años de comunismo y de “economías de destrucción”: guerras, bombas de la OTAN, embargos, sanciones…

Soy apolítica, pero hoy estoy preocupada por el futuro de los serbios en Kosovo y por el resto de Serbia respecto a los comentarios desde Estados pro-americanos que han decidido tratar a Serbia con excesivo rigor y hacer una transición difícil (léase imposible).

Ana Stojakovic, belgradense, 27 años, consultora internacional, París


19 de febrero de 2008

Los favores recibidos

Javier Corral

Escogido por insospechados motivos para hablar sobre los retos de México en la globalización, Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa, se lanzó fuerte contra el gobierno mexicano en el “Global alumni forum” que organizó en el DF el Instituto de Empresa, de Madrid, la semana antepasada. Contrario a su estilo de no polemizar en público con “las autoridades”, pues son suyos los métodos de negociación de prebendas, al joven empresario se le calentó la cabeza y, literalmente, despotricó.
Reclamó falta de apoyo del gobierno a las empresas nacionales, anunció que buscará otros mercados fuera de nuestras fronteras, dijo que la empresa que dirige llegó a su límite de crecimiento —70% del mercado según su cálculo—, y espetó, sin rubor por las palabras ni comedimiento por la memoria, que a Televisa no se le ha regalado nada: “Nosotros hemos pasado por varias crisis, varios presidentes y varios políticos que sí han robado muchísimo dinero. Si tenemos el canal 9, es porque el canal 8 no pudo; y si Sky está solo es porque Directv no pudo. ¿Y ahora me van a castigar porque se ha competido y porque gano?”.

Lo único que no ha tenido Televisa es competencia, y de la historia que no podrá zafarse nunca es la de su colusión con el poder. Subordinada al PRI —la fábrica de corrupción de la que salieron varios de los productos que denuncia sin aportar nombres—, fue el padre del denunciante el que rubricó la complicidad cuando se proclamó soldado del PRI al servicio del presidente en turno. La colusión de intereses, en la que Televisa aletargaba a la sociedad al esconder, ocultar y negar al verdadero país que se alzaba sobre el priato, le produjo ganancias enormes.

Carlos Salinas terminó su mandato regalándole a la empresa 63 canales de tv como estaciones repetidoras para agrandar la cadena nacional del Canal 2. No pagaron un solo centavo por ellas. Es más, reclamaron esa decisión como derecho de compensación a la decisión del Estado de privatizar Imevisión, lo que entonces advertían como competencia. Sería larga la lista de los favores recibidos por otros ex mandatarios; de Miguel Alemán Valdés ni hablamos.

Podrá decir Azcárraga Jean que de esa etapa no es responsable, incluso deslindarse y señalar que su cuenta empieza cuando asume verdaderas funciones de dirección y control de la empresa, pero ni aun así puede librarse de la contradicción de sus palabras ni del derroche de cinismo que hay en ellas. Hijo de Tigre, pintito. Desde 1997, en que heredó de su padre Emilio Azcárraga Milmo la presidencia de Grupo Televisa, conoció lo que es estar cerca de un Presidente de la República, Ernesto Zedillo, y recibir los favores del gobierno, en contubernios que tuvieron un fuerte ingrediente de revancha sobre el ex presidente Salinas, que tanto favoreció a ambos.

Con serias dificultades económicas y pesados compromisos financieros, en abril de ese año fue nombrado presidente del Consejo de Administración y empezó la reestructuración de la deuda de la empresa. Zedillo estuvo a la cabeza de esa acción de salvamento y de varias gestiones se encargó personalmente. No habría reproche si, como ha reclamado del actual gobierno Azcárraga Jean, la intervención del mandatario se hubiera desplegado por las vía legales de la promoción, protección y apoyo a las empresas nacionales. Pero Zedillo fue obsequioso con recursos no propios, pues ordenó condonar cientos de millones de pesos de créditos fiscales, sólo uno de ellos por 467 millones de vencimientos e intereses.

Ese hecho generó que en el periodo de transición para el cambio de gobierno entre Zedillo y Fox se abriera una investigación en la entonces llamada Secretaría de la Contraloría, luego de la Función Pública, expediente que se abrió con cargo al subsecretario de Ingresos en Hacienda, Rubén Aguirre Pangburm.

Encandilado por las luces de lo mediático, apantallado por la influencia de la televisión, Fox tomó protesta ya rendido ante el poder de Televisa. Lo midieron de pies a cabeza, lo percibieron vacío de voluntad transformadora, se le montaron y se sintieron más inteligentes que él, y resultaron al menos más vivos.

El primer regalo que obtuvo Azcárraga Jean del gobierno de Fox en 2001 fue el cerrojazo al expediente que investigaba al funcionario que operó las órdenes de Zedillo; la impunidad envuelta en un frágil argumento de estímulo fiscal, al que siguieron otros, mayores y más descarados: la brutal reducción de los tiempos fiscales que están obligados a otorgar al Estado los concesionarios de radio y tv. Del 12.5% del tiempo total de transmisión al 1.25%, regalo que se envolvió con papel del Diario Oficial el 10 de octubre de 2002. Luego siguió la autorización gratuita, en julio de 2004, de canales espejo del mismo ancho de banda que los analógicos con el pretexto de la digitalización, y en función de ello refrendos hasta 2021. Siguieron casinos, permisos para apuestas remotas, y en esa ruleta de la suerte inconmensurable, pretendieron el premio mayor: la ley Televisa, que la clase política en conjunto les regaló, y para la que el presidente obsequió su firma.

Se necesita tener una gran desmemoria para olvidar estas cosas, y más todavía, para reclamarle al gobierno. De la competencia, y su límite de mercado, hablaremos después.

Profesor de la FCPyS de la UNAM

18 de febrero de 2008

La verdad sobre el petróleo





Macario Schettino Yáñez

La verdad sobre el petróleo Cualquier discusión seria sobre el petróleo debe partir de información concreta, si lo que se quiere es aprovechar ese recurso en beneficio de todos los mexicanos. Claro que si lo que se busca es usar al petróleo como bandera para seguir engañando, basta con repetir mentiras una y otra vez. No creo que sea ése el camino, así que permítame ofrecer información.

Antes que nada, vale la pena recordar que el petróleo es propiedad de la nación desde 1917, cuando se promulgó la Constitución que hoy sigue en vigor. La nacionalización realizada por Lázaro Cárdenas en 1938 no tiene nada que ver con la propiedad del petróleo, sino con la creación de una empresa nacional que tiene el monopolio de la extracción del crudo, y de buena parte de las actividades que ocurren a su alrededor.

En el pasado, México produjo petróleo de manera importante sólo entre 1911 y 1921. En ese último año, los pozos fáciles se agotaron, y casi al mismo tiempo se descubrieron los inmensos campos de Maracaibo, en Venezuela. El interés de las grandes empresas, inglesas, holandesas y estadounidenses, se dirigió al sur del continente, y México redujo rápidamente su producción. En 1921 alcanzamos un pico de 200 mil barriles diarios (mbd), pero para fin de esa década andábamos ya en menos de 50 mbd. No volvimos a alcanzar los 200 mbd sino hasta 1974, más de medio siglo después. Entre esos años, México no tuvo ninguna importancia en el mercado petrolero mundial. Por cierto, 1938 está precisamente en ese periodo en que no éramos importantes.

Lo que nos convirtió en potencia fue el descubrimiento de Cantarell, el gran manto petrolero que hoy está en declinación. En su mejor momento, fue el segundo manto más importante del mundo. A inicios de 2004, se alcanzó la máxima producción en Cantarell, 2.2 millones de barriles al día (mmbd). En diciembre pasado, la producción fue de 1.2 mmbd. Cantarell se acaba muy rápidamente. Mucho más rápido de lo que Pemex esperaba.

Al declinar Cantarell, regresamos a lo que éramos antes, es decir, poco importantes. Tan poco, que posiblemente no seamos capaces de producir petróleo para cubrir nuestras necesidades. Hay pozos que se dejaron de operar hace muchos años y que hoy se recuperan, y hay zonas que pueden ponerse a producir, pero no cambiarán mucho el panorama. El único espacio que puede resultar muy interesante es el golfo de México, en la zona profunda. Puede ser que haya ahí un tanto similar al que tuvo Cantarell, aunque no sea en un solo manto, cerca de 50 mil millones de barriles. Para que tenga usted una idea de lo que esto significa, Brasil acaba de localizar un área similar cerca de Río de Janeiro. Se espera que se tengan que invertir 100 mil millones de dólares para que se ponga a producir, algo que ocurrirá hacia 2013. Para lograrlo, Petrobras hará inversiones conjuntas con otras empresas.

En menos palabras, México dejará de exportar petróleo para 2011. Recuperar la capacidad de exportación, y sobre todo garantizar el abasto interno de petróleo, exige que se invierta en la zona profunda del golfo. La cantidad de recursos, como ejemplifica el caso de Brasil, no es menor. Pero hay que sumarle a eso lo que Pemex ya está invirtiendo ahora, para no dejar de producir. De 2000 a la fecha se han invertido más de 80 mil millones de dólares, y se tendrá que continuar a ese ritmo. Es decir que hay que pensar en 35 mil millones de dólares al año de inversión para mantener la producción actual y, simultáneamente, desarrollar capacidad en las aguas profundas. Esa cantidad es prácticamente lo mismo que exportamos de crudo cada año.

Todos los datos que tenemos indican que es necesario modificar la manera en que aprovechamos el petróleo, si en verdad queremos buscar el beneficio de todos los mexicanos. En este sentido se han expresado ya legisladores de todos los partidos, así como grandes figuras de la izquierda nacionalista, como el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en varias apariciones públicas, y Gonzalo Martínez Corbalá, en artículo publicado en La Jornada (16/II/08). Hay una base de acuerdo: fortalecer la industria petrolera nacional, sin perder el control del Estado, y hacerlo pronto. Que nadie detenga el desarrollo nacional por sus irracionales ambiciones de poder.

Profesor en la división Humanidades, ITESM-CCM

2 de febrero de 2008

Mida la salud democrática de su país

Nabeelah Shabbir

Tras el Eurobarómetro y el ‘Índice de felicidad, el 31 de enero se ha lanzado un nuevo índice para medir la calidad democrática en 25 países europeos con la participación online de los encuestados.

“Había que dar la nota para atraer la atención sobre la situación de Bélgica.” Así explica Gerrit Six su golpe mediático al poner en venta en Ebay el Reino de los belgas a cambio de 14 millones de dólares en septiembre de 2007. Un ejemplo entre muchos que ilustra el desencanto político de los ciudadanos en Europa.

“Hay muchas señales que muestran que la gente quiere cada vez más dar su opinión sobre las decisiones que afectan a sus vidas, ¡y se las arreglan para hacerlo!”, explica Kirsten Bound. Esta investigadora y miembro de Demos, un círculo de reflexión independiente en Londres, ha aceptado contestar a nuestra entrevista. Su empresa acaba de editar un nuevo índice de calidad democrática en el mundo.

¿Por qué otro índice?

El índice de la democracia diaria o EDI (Everyday Democracy Index) tiene por objetivo medir la salud democrática en base a datos proporcionados por los Estados. También evalúa el sentimiento de autonomía que tiene la gente en su día a día, ya sea en el trabajo, en la familia, en relación a los servicios públicos..., etc. O cuando van a votar. Los países que conceden más autonomía a sus ciudadanos son aquellos en los que constatamos un mayor nivel de compromiso en la vida política. Los peores de la clase, como Eslovenia o Rumania, son a menudo los que han tenido un pasado comunista reciente.

¿Qué otros criterios han usado?

Hay muchos indicadores para medir la calidad democrática. El más conocido es el estudio Freedom in the world (Libertad en el mundo), publicado cada año por la organización no gubernamental Freedom House. Sin embargo, son estudios poco matizados y proponen el análisis con poco tacto: Se limita a decidir si un país es democrático o no. Está bien para comparar Bélgica con Birmania. En cambio, el índice EDI será más útil para comparar Finlandia y España, por ejemplo. Para saber cómo se vive la democracia en los países de la UE –todos dotados de mecanismos básicos para organizar elecciones libres y equitativas– hay que afinar el cálculo.

¿Cómo miden el sentimiento de autonomía de los ciudadanos en su vida diaria?

Cuando las personas adquieren una mayor autonomía en su vida diaria se interesan más a la política. Primero comparamos los mecanismos políticos de cada país y luego vamos a lo que hay detrás de la apariencias. El índice EDI depende en gran medida de las medidas tendentes a lograr la autosatisfacción del individuo. Hay un abismo entre las democracias escandinavas y el Reino Unido, que llega en 9º puesto detrás de Francia y Alemania. Dicho de otro modo: ¿es la democracia la que nos hace más felices o la felicidad la que nos hace más democráticos?

1 de febrero de 2008

Muere Marcial Maciel, tachado de pederasta


José Antonio Román

Ampliar la imagen Miembros de los Legionarios de Cristo durante la misa por Marcial Maciel, fundador de esa orden religiosa Miembros de los Legionarios de Cristo durante la misa por Marcial Maciel, fundador de esa orden religiosa Foto: Reuters

En medio de acusaciones de pederastia y prácticamente degradado del sacerdocio por el Vaticano –en el pontificado de Benedicto XVI–, Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, falleció el pasado miércoles en Estados Unidos a los 87 años, según informó ayer la misma orden religiosa, la cual no precisó las causas ni el lugar del fallecimiento, ni dónde será sepultado.

Hasta ahora, el Vaticano se ha reservado cualquier opinión sobre el deceso, mientras la Conferencia del Episcopado Mexicano y la Secretaría de Gobernación expresaron su sentir; esta última, en un comunicado de tres líneas, extendió sus “sentidas condolencias” a la orden religiosa.

Maciel se hallaba retirado desde mayo de 2006, cuando el Vaticano lo obligó a abandonar sus responsabilidades sacerdotales al “invitarlo” al retiro a la vida privada, tras las acusaciones de varios ex sacerdotes, ex seminaristas y alumnos por abusos sexuales cometidos en su contra cuando eran menores de edad.

Durante muchos años, particularmente los últimos diez, Maciel fue objeto de acusaciones de pedofilia de varios ex miembros de la orden religiosa, de los cuales dio cuenta por primera vez en México La Jornada y por cuya labor se hizo merecedora al Premio Nacional de Periodismo.

Luego de varias décadas de acusaciones –la primera de ellas desde 1956– e investigaciones que diversas instancias de Roma consideraron improcedentes, a finales de 2004 el entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual papa Benedicto XVI, decidió reabrir el caso, a pesar de que durante siete años él mismo lo había bloqueado. En enero de 2005, con el argumento de su avanzada edad, Maciel se retiró del cargo como superior general de los Legionarios de Cristo, designando a Álvaro Corcuera como su sucesor.

Resultado de la reapertura del caso, en abril de 2005 el fiscal especial enviado por la Congregación para la Doctrina de la Fe recabó en México el testimonio de por lo menos 30 denunciantes. La decisión final, hecha pública el 19 de mayo de 2006, fue “invitar” al padre Marcial Maciel a retirarse a una “vida de oración y penitencia”, sin llevarlo a un proceso canónico debido a su avanzada edad. Esta invitación incluía la prohibición de celebrar misas públicas o dar conferencias, presentaciones o entrevistas. Para muchos, la decisión del Vaticano fue entendida como una degradación del influyente sacerdote.

Y aunque esta decisión dio cierta credibilidad a las acusaciones de pederastia en su contra, también cerró a los demandantes cualquier posibilidad de llevarlo a juicio y probar sus dichos ante los tribunales del Vaticano.

Fred Álvarez, especialista que ha seguido de cerca el caso Maciel, consideró que la decisión de Roma fue un “duro golpe”, semejante a degradar a un general de cinco estrellas a soldado raso, sobre todo para el fundador de una congregación. Regularmente se muere dirigiéndola y casi siempre después se asciende a los altares.

“Ratzinger, hoy convertido en Papa, no cumplió como hubiéramos querido: simplemente hacer justicia, pero quizás la justicia sea, con esa última decisión, el haber bajado de los altares. La decisión del Vaticano de invitarlo a una vida reservada y de penitencia fue un golpe mortal para sus ambiciones de santidad. Maciel ya no podrá ser declarado santo; esos deseos los enfrió (el Vaticano) aún en vida”, pues su ambición por ser canonizado era conocida por sus allegados, “a quienes les llegó a comentar incluso que sería santificado en vida”, opinó el especialista.

Entre otras cosas, Maciel Degollado pasará a la historia reciente de la Iglesia como el único fundador de una congregación que no ocupará un lugar en los altares, pero que sí logró colocar a su orden religiosa como un movimiento poderoso e influyente en el Vaticano, con el carisma de “evangelizar” principalmente a las clases empresariales de las ciudades y países donde se estableció, de donde obtuvo siempre importantes recursos y desde donde fincó un imperio de la educación.

Maciel nació el 10 de marzo de 1920 en la ciudad de Cotija, Michoacán; era sobrino del recientemente canonizado Rafael Guízar y Valencia, arzobispo de Jalapa, y de Antonio Guízar y Valencia, arzobispo de Chihuahua.

Según su biografía, en enero de 1941, cuando todavía era un seminarista de 20 años, fundó la congregación. Los Legionarios de Cristo y el movimiento apostólico Regnum Christi –brazo laico de la organización– tienen presencia en unos 40 países del mundo y arraigo en importantes personajes de la política y la economía en países como México, España e Irlanda. Marta Sahagún, esposa del ex presidente Vicente Fox, es una de las figuras cercanas a los legionarios, así como los principales empresarios del país.

El fundador de los legionarios mantuvo una muy estrecha relación con el delegado y después nuncio apostólico –también polémico– Girolamo Prigione, así como con el arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera, y con obispos como Onésimo Cepeda, de Ecatepec, y Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán, identificados con el ala más conservadora del episcopado mexicano. Del papa Juan Pablo II gozó no sólo de una profunda amistad, sino también de su protección ante las múltiples acusaciones de abuso sexual contra seminaristas.

Los Legionarios de Cristo sobresalen por sus instituciones educativas de alto nivel extendidas por todo el mundo y sus “centros para la formación de catequistas y misioneros”, así como por sus iniciativas de apoyo a grupos marginados.

La orden ha sido catalogada dentro y fuera del ámbito eclesiástico como una de las “más conservadoras y de ultraderecha” del catolicismo, y en su tarea ha fundado y también comprado planteles de educación superior en Argentina, Alemania, Australia, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Chile, Venezuela, Francia, España, Italia, Irlanda y Suiza, entre otras naciones.

Según datos del L’Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, los legionarios y los miembros del movimiento Regnum Christi –brazo seglar de la orden, en el que participan laicos y sacerdotes– controlan 150 colegios, 21 institutos superiores y nueve universidades. En México la más representativa es la Universidad Anáhuac.

24 de enero de 2008

Tecnología y Estado

Javier Corral Jurado

El lunes, la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable publicó un desplegado en los principales diarios capitalinos, acusando las presiones que Telmex ejerce sobre el gobierno del presidente Felipe Calderón para que le sea modificado su título de concesión y se le elimine la prohibición que desde hace 18 años tiene para ofrecer por su red el servicio de tv.

Aquella prohibición fue plasmada como una condición sine qua non para llevar a cabo el proceso de privatización de Telmex, y tuvo como principal propósito evitar que la nueva empresa privada que nació como dominante en el sector telecomunicaciones —puesto que heredó el antiguo monopolio estatal en la telefonía— lo fuera también en la radiodifusión y, con ello, se generara un fenómeno de alta concentración de recursos y posibilidades comunicacionales en manos de una sola compañía. No faltó entonces la presión de la empresa dominante en el mercado de la tv, Televisa. Y en dato paradójico, los mismos asesores jurídicos que entonces recomendaron la redacción para ese texto hoy aconsejan suprimirlo.

No estuvo mal la prohibición ni ahora les faltan argumentos para eliminarla. De su lado está el desarrollo tecnológico que fincado en la digitalización permite el fenómeno de la convergencia de múltiples servicios en una misma red, eso que Raúl Trejo Delarbre ha llamado la “imbricación con la teledifusión de las comunicaciones, y que abre perspectivas históricas para el desarrollo cultural y la promoción del conocimiento en la sociedad mexicana”.

No hay obstáculo tecnológico para aprovechar esa oportunidad; así lo plantea también la opinión de la Comisión Federal de Competencia que, en 2006, recomendó impulsar la convergencia (o triple play) en su sentido más amplio, en el que todos puedan dar de todo, y así también lo propuso el 7 de noviembre de 2007 la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, cuando concurrió al Senado a presentar su propuesta integral para una nueva legislación de telecomunicaciones, radio y tv: “La convergencia digital ha de ser estimulada de la manera más intensa y extensa posible, siempre a partir de políticas que establezca la autoridad regulatoria y privilegiando, por encima de cualquier otro, el interés público”.

Y creo que el problema denunciado por los cableros tampoco está en el concepto ni en enfrentar una realidad tecnológica como la convergencia. El asunto está en la operación de esas medidas por parte del gobierno, y en la impunidad con que el antiguo monopolio estatal y hoy privado se ha comportado en el cumplimiento de sus obligaciones asimétricas. Las diversas formas como elude y resiste ser declarado lo que es: un agente con poder sustancial de mercado, dominante en el sector de las telecomunicaciones.

Ahí es donde se localiza el mayor problema: hay una ausencia del Estado para reordenar a este y otros grupos de interés. No han existido políticas públicas amplias y capaces de proporcionar a la mayoría acceso a tecnologías interactivas como internet y telefonía y a medios de difusión como tv y radio. El interés monopólico ha obstaculizado la diversificación de empresas que, junto con una auténtica y eficaz regulación estatal, podría mejorar la calidad y reducir los precios al consumidor.

Telmex ha sido hasta ahora el regulador de sí mismo y del mercado; no conoce la acción del Estado para exigirle cumplir su título de concesión; por la vía de proveer recursos financieros se asoció sin disimulo con el dominante de la tv, y en la transversalidad de su poder económico y político ha sofocado leyes, impuesto funcionarios y vetado a otros posibles, repele y persigue cualquier intento de competencia con la fuerza de su inversión publicitaria, impone las tarifas, mantiene cerrada la interconexión de su red a quien gusta o delimita los alcances de ella, y cobra al consumidor varios de los precios más altos en el mundo.

Sólo desde la ignorancia sobre el sector de las telecomunicaciones o desde la premeditada acción de desinformar se puede afirmar que hoy México cuenta con la telefonía más barata que hace 18 años. ¿Comparado con qué, con quiénes? Cuando a nivel internacional ¡y por virtud de ese fenómeno tecnológico! las tarifas se han venido reduciendo; entre el mismísimo club de los países ricos (OCDE), México ocupa —además del glorioso primer lugar en la lista de multimillonarios de Forbes— el tercer lugar en las tarifas más altas de la telefonía residencial fija de bajo consumo, el segundo en la móvil de bajo consumo, el primero en llamadas internacionales para negocios, y el segundo en llamadas internacionales de uso residencial.

No es concebible que un gobierno con el talante como el del presidente Calderón le abra a Telmex su título para expandirse a otros negocios sin abrir primero la competencia en las telecomunicaciones. No imagino el triple play sin la posibilidad de un Estado que acabe con el asalto en despoblado que significan la tarifa y el redondeo en la telefonía celular. Estoy seguro de que quienes lo asesoran en estos asuntos actuarán con responsabilidad con el Presidente y con el país.

Profesor de la FCPyS de la UNAM

22 de enero de 2008

UN POLÍTICO CON VODKA EN TU FIESTA

A menudo, en nuestro imaginario colectivo los políticos no son más que hombres grises, la antitesis de la diversión. Nos hablan de impuestos, desempleo y otros temas apasionantes.

Fiesta holandesa en la playa



Aquí tenemos Pier Anne Nawijn, ex miembro del parlamento holandés, cantando y bailando hace un par de años en un torneo de Volley playa, cual quinceañero en plena efesvercencia. Un aplauso para Pier por hacer gala de tal derroche de energía.

Divertida a su manera



Parlamento de Aragón (España), Septiembre de 2007, primera comparecencia (y última) de la parlamentaria Isabel Teruel como portavoz socialista de Educación ante la cámara. 10 minutos de lo más surrealista. Isabel comienza dirigiéndose al Presidente con un “Sí, cariño mío, lo que tu quieras”. Su intervención continúa y el resto de diputados casi no puede ni aguantar las risas durante esos eternos 10 minutos.

También el G8 se lo pasan bien



Todos sabemos que George Bush es un cachondo mental, pero por lo que parece nuestro amigo tejano aún no le tiene cogido el punto a la canciller alemana Angela Merkel. No hay más que comprobar la cara que puso ésta cuando George se le acerco por la espalda en la última cumbre del G8 en Rusia para masajearle la espalda.

Una cervecita para pasar el mal trago



Suponemos que después de los aspavientos de Angela, nuestro querido George debió pasar un mal rato, así que para limar asperezas nada mejor que ¡¡¡una cerveza bien fría!!! Espera George, un momento, ¿tu no habías tenido ciertos problemillas con la botella? ¿O fue con las galletas? ¡Por lo que más quieras, aguanta y no recaigas de nuevo!

El Vodka crea extrañas parejas de cámara



El incombustible Eurodiputado Finlandés Alexander Stubb, del Partido Popular Europeo, defendiendo el vodka en el parlamento europeo: los finlandeses quieren que el vodka tenga el mismo rango legal que el Ron o el Güisqui y que no se le considere una bebida de segunda. Al fin y al cabo saben de que están hablando: 7 países producen el 70% del vodka y se beben ese 70%. Después de admitir que no es un gran fan de los hermanos Kaczynski de Polonia, concluye que han hecho un gran trabajo defendiendo el vodka, así que les regala una botella para ver si así relajan su posición sobre la constitución Europea. Estos declinaron la ofrenda.

Las viejas glorias nunca mueren



Si nos ponemos a hablar sobre lo cachondos que son los políticos, es evidente que tarde o temprano tendría que salir nuestro amado Silvio, el maestro, el único, el inimitable: Berlusconi. Aquí Silvio saluda a su manera a una amable polícía municipal italiana en un gran alarde de educación y afectividad. Un vídeo trucado, que durante mucho tiempo tuvo a los internautas pellizcándose de incredulidad.

21 de enero de 2008

Mexicanos

Macario Schettino Yáñez

Mexicanos ¿Qué nos define como mexicanos? ¿En verdad “sin maíz no hay país”? ¿En serio dependemos del petróleo para ser soberanos? Me parece que estas preguntas, y otras parecidas, exigen una respuesta. Estoy convencido de que el debate verdadero es éste, y mientras no lo enfrentemos, seremos incapaces de resolver adecuadamente los temas que están pendientes: la reforma del Estado y las reformas económicas.

Insisto en que los ganadores de la guerra civil que acostumbramos llamar Revolución Mexicana debieron construir una narración histórica que les diese la legitimidad que las armas nunca dan. Esa narración se fue elaborando desde los años 20, pero culminó en el gobierno de Lázaro Cárdenas, más específicamente a mediados de 1938. Se trata de las dos décadas en que el capitalismo estuvo en riesgo de desaparecer y las ideas antiliberales eran especialmente fuertes. Parecía que las opciones del futuro estaban entre el totalitarismo de derecha de Mussolini y Hitler o el de izquierda de Stalin.

En ese entorno se creó el “nacionalismo revolucionario”, esa mezcla de ideas que fue el sustento del régimen. Convergían en esa narración el comunismo acérrimo de Diego Rivera y otros artistas, el indigenismo de Cárdenas, los cuentos de la historia liberal porfirista y las características de una sociedad atrasada como era la nuestra entonces: rural, comunitaria, católica.

En consecuencia, la Revolución asocia lo mexicano a esa mezcla. Es nacionalista lo rural, no lo urbano; lo indígena, no lo europeo. México es come curas, pero católico, es decir medieval y guadalupano. México dice ser liberal, democrático y federal, pero en la realidad es comunitario, autoritario y centralizado. La sociedad entera es corporativizada desde el Estado. Cárdenas crea los sindicatos y federaciones obreras, las centrales campesinas, las cámaras empresariales obligatorias; subordina al Banco de México y a la Suprema Corte al presidente; crea un partido político corporativo sobre el esqueleto del PNR; impulsa la educación socialista. Y nacionaliza la industria petrolera, jugada maestra que lo convierte en héroe en vida.

Desde entonces, todo aquel que se atreviera a criticar a indígenas y a campesinos, a maestros rurales, a la Virgen de Guadalupe, al presidente centralista, a Pemex, era inmediatamente calificado de antipatriota, de extranjerizante, que en esa sociedad cerrada era el peor insulto. Como México no hay dos, y quien no es mexicano no es nada. Porque la xenofobia completaba ese discurso patriotero.

El régimen sostenido en ese discurso resultó un fracaso absoluto para este país. Mientras hubo tierra ociosa, logramos crecer lo mismo que el resto del mundo, no más. Después, hubo que endeudar a la nación, despilfarrar el manto petrolero que logró salvar lo que la nacionalización casi había destruido. México, como buena parte de América Latina, desperdició el siglo XX.

Pero hoy este discurso continúa. Una cantidad importante de personas cree, efectivamente, que no se puede ser mexicano si no se come maíz, si no se cree en Guadalupe, si no se ensalza a los indígenas (aunque secretamente se les desprecie). No se puede ser mexicano si Pemex desaparece, no importando que su existencia nos cueste a todos para beneficiar sólo al sindicato, como también ocurre con Luz y Fuerza del Centro, o con el Seguro Social. No se puede ser mexicano si se duda de la Revolución, del milagro mexicano, de la heroicidad de Zapata, Villa y Cárdenas. Para todas estas personas, no importa que 100 años después esté claramente demostrado el gran fraude que ha sido esa narración y ese régimen. No importa que en todo ese tiempo los pobres no hayan dejado de serlo, que el país jamás haya dejado de estar “en desarrollo”.

Por eso éste es el gran debate. Porque los farsantes que dicen defender al campo, a la soberanía, a los pobres, viven de la ignorancia y de las creencias producto de ese “nacionalismo revolucionario”. Y son esos mismos farsantes los que impiden que este país sea una democracia plena, porque siguen viviendo de las corporaciones. Son ellos quienes impiden acabar con la pobreza, porque de esos pobres obtienen sus votos.

Ya estuvo bueno. Con sus mentiras, casi han acabado con México. Los verdaderos patriotas queremos un país democrático, competitivo y justo. Porque queremos sentirnos orgullosos de nosotros mismos. No del maíz ni del petróleo ni de Guadalupe.

Profesor en la División de Humanidades del ITESM-CCM

4 de enero de 2008

Mitología de la Revolución

José A. Crespo

Una importante aportación histórica ha hecho Macario Schettino con su libro recién publicado, Cien años de confusión (2007), para comprender con mayor amplitud la peculiar experiencia política, económica y social del México del siglo XX. De lectura amena y estilo pedagógico, el propósito general del libro es cuestionar, de manera seria y documentada, la mitología que está detrás de los numerosos sucesos aislados pero confluyentes que genéricamente consideramos como Revolución Mexicana. Una mitología deliberadamente construida por el régimen que emanó de esa serie de sucesos para legitimar su dominación sobre principios distintos a aquellos en que se basó el porfiriato, que también tuvo su propia legitimidad (a partir del positivismo cientificista y el darwinismo social). Típicamente se han manejado cuatro grandes explicaciones de la revolución maderista de 1910. 1) Una crisis económica profunda que movilizó a las masas campesinas que subvirtieron el orden político vigente. 2) Una revolución esencialmente obrera, que ante las contradicciones del capitalismo se levantaron en armas, dando respaldo al llamado maderista para buscar la democracia política y, posteriormente, las reivindicaciones laborales. 3) La entrega que hizo el porfiriato de la economía al capital extranjero generó una ola nacionalista que en cierto momento terminó por derrocar al régimen que desnacionalizó el capitalismo. 4) El autoritarismo porfirista agotó su legitimidad y sus posibilidades de continuidad, tanto por el envejecimiento de la clase política (incluido el dictador) como por la falta de movilidad política y de incorporación de nuevas élites al régimen.

De estas cuatro grandes líneas de explicación dice Schettino—, las tres primeras, de índole económico y social, son justo las que aportan los elementos legitimadores del régimen que surgió tras la Revolución, pero es la cuarta, de orden esencialmente político, la que más se aproxima a la realidad, aunque la legitimidad que aporta al nuevo orden es más bien modesta (la defensa del voto y la movilidad política). Aunque Schettino no recurre como referencia a la vasta bibliografía sobre la sociología de las revoluciones, en esencia sus conclusiones coinciden con las emanadas de los enfoques no marxistas de ese fenómeno. Vienen a mi mente el estudio clásico de Crane Brinton, Anatomía de la revolución, desde un ángulo histórico, y las aportaciones de Samuel Huntington, desde una perspectiva politológica. Ambos coinciden en señalar que no es una crisis económica profunda, la movilización de la clase proletaria (que apenas si se esboza en los países que experimentan estas revoluciones) o una amplia y concertada rebelión campesina (aunque en todas se incorporan movilizaciones campesinas, generalmente inconexas y regionales), lo que explica la caída del Antiguo Régimen, sino justamente la estructura misma de esos regímenes: autocracias cerradas y anquilosadas, incapaces de incorporar a nuevas élites movilizadas políticamente, no a causa de una profunda crisis económica, sino estimuladas y fortalecidas por un periodo de expansión y modernización socioeconómica impulsada por los propios autócratas (los borbones en Francia, los zares en Rusia, los manchúes en China y el porfiriato en México). El detonador es la propia incapacidad de los autócratas para entender que ha llegado el momento de abrir el sistema político (con lo cual se hubieran evitado los estallidos revolucionarios), con reformas incluso modestas, pero eficientes para renovar y airear un tanto la agotada autocracia, cuya legitimidad política se había casi esfumado.

Uno de esos mitos fundadores consiste en presentar a Francisco I. Madero como el líder real del movimiento que removió del poder al viejo dictador. Madero fue sin duda el iniciador formal de la Revolución, pero los diversos focos de insurrección apenas tuvieron conexión con el mártir democrático, al que ni siquiera obedecían militarmente. Y más que la convocatoria de Madero a tomar las armas, fue la caída del propio Díaz lo que, ante el vacío de poder, desató el mayor número de levantamientos en distintos puntos. La mayoría por reivindicaciones locales, agravios personales y ambiciones de poder, pero, paradójicamente, dirigidas contra el gobierno de Madero (como claramente lo fue el zapatismo con su lema “Tierra y Libertad”). Madero fue un aprendiz de brujo cuyos sortilegios revolucionarios rápidamente salieron de su control (como sucedió con casi todos los líderes moderados de otras revoluciones: los girondinos en Francia, Kerensky en Rusia y Sun Yat Sen en China). El propio Madero desconfiaba de las revoluciones pues creía —con razón— que generaban un enorme costo humano, social y económico, sólo para encumbrar en el poder a una nueva élite que, olvidándose pronto de sus promesas democráticas, daba pie a un renovado autoritarismo no muy distinto del que había derrocado. El porfirato mismo —cuya bandera original fue “sufragio efectivo, no reelección— era prueba de ello. Y creyó Madero conjurar ese evidente riesgo preservando la estructura administrativa y militar del porfiriato, sin prever que eso mismo incubaría el germen de la contrarrevolución. Pero en cuanto a que de una revolución sólo puede surgir un nuevo autoritarismo, Madero no se equivocó (como la dictadura napoleónica, el régimen bolchevique, el nacionalismo taiwanés, el nacionalismo chino y el priismo mexicano). Y las “conquistas de la Revolución” fueron también incorporadas —frecuentemente de manera más eficaz— en una serie de países que no experimentaron una revolución social. Schettino contribuye pues a desnudar ese gran mito revolucionario, que prevalece profundamente en nuestra conciencia política y aún se enseña en escuelas y universidades.

2 de enero de 2008

Fox, el revolucionario

José A. Crespo

No conozco a ningún mexicano (salvo a mí mismo) que haya leído o esté leyendo el libro de Vicente Fox recién traducido al español, La revolución de la esperanza (es que hay distintos niveles de masoquismo literario). Es un libro que claramente está dirigido al público estadunidense, lo que se nota por la forma de dirigirse al lector, los ejemplos y los símbolos que utiliza. Quizás el interés de haber escrito este libro para los estadunidenses responda al mayor mercado que hay allá. O bien, pensó que ahí mantiene una buena imagen, mejor en todo caso que la que conserva entre los mexicanos.

El asunto es que, desde el primer momento, se percibe cómo Fox utiliza símbolos e imágenes caros a los estadunidenses, así haya tenido que distorsionar un tanto la realidad. Por ejemplo, se presenta como un “muchacho campesino” que, gracias a su esfuerzo y tesón estrictamente meritocrático, logró ascender en la escala social y económica, para culminar en la presidencia misma de la República. Una trayectoria que suele entusiasmar mucho a los estadunidenses. Afirma Fox que, “como las mejores historias americanas, la mía ofrece la esperanza de que cualquier muchacho campesino pueda llegar a ser presidente de una gran democracia”. Y agrega que “este es un sueño que se realiza… sólo en las Américas”. Claro que no aclara que, en México, ser un “muchacho campesino” significa un alto nivel de marginación social y económica, sufrir discriminación de varios tipos, contar con pocas oportunidades de educación y ascenso social, que no corresponde ni de lejos a la situación que vivió Fox. Fox tuvo acceso a buenas escuelas, incluida la Universidad Iberoamericana durante la licenciatura, así como viajes y otros recursos que difícilmente tiene un “muchacho campesino” en México. Pero seguramente habrá lectores estadunidenses que, de no conocer su trayectoria real, vean en él a un moderno Benito Juárez (salvo por no ser de raza indígena) o, más probablemente, un Abraham Lincoln.

Fox se presenta también no sólo como un activista político en pos de la democracia, sino como un auténtico revolucionario, aunque no bajo la connotación que a ese término dan los priistas ni menos el que le confiere la izquierda marxista. Es un revolucionario por enfrentar y derrotar a un añejo régimen autoritario, cual David frente a Goliat. Eso es en parte cierto, si bien no bastó, como sugiere Fox, para desmantelar ese régimen y sustituirlo por una auténtica democracia, empeño que abandonó a poco tiempo de llegar a Los Pinos. Pero haber derrotado al PRI lo ubica históricamente según él en un nivel semejante al de Nelson Mandela, Martin Luther King o Vaclav Havel, los cuales lograron “movilizar a millones mediante el ejemplo de su valor y la fuerza de sus ideas”. Bueno, si nadie más lo dice, no queda más remedio que decirlo uno mismo.

Pero Fox también se siente revolucionario por el estilo con el que enfrentó al PRI: estilo bronco, pendenciero y revoltoso. Recuerda cómo en la campaña de 1988 en la que competía para ser diputado—, junto a Manuel Clouthier, subió al estrado agitando el estandarte de la Virgen de Guadalupe evocando al revolucionario Hidalgo mientras gritaba: “Quedan muchas Alhóndigas por quemar”, y repetía aquella famosa frase de un jefe cristero: “Si avanzo, síganme. Si me detengo, empújenme. Si retrocedo, mátenme”. Por fortuna, nadie se tomó en serio esta última exhortación. Desde luego, no podía faltar la comparación de su propia gesta con la de Francisco Madero, el revolucionario demócrata: “Después de nuestra propia revolución democrática y pacífica, recordé el ejemplo de Madero”. Pero Fox se queja de que Madero “ha sido desdeñado por revisionistas del PRI como un dirigente débil, carente de energía para castigar a sus enemigos… un presidente vacilante”. Curiosamente, esos historiadores, sean o no del PRI, tienen razón al caracterizar de esa forma a Madero, y justo en eso sí hubo parecido entre el apóstol y Fox. ¿O acaso llamó a cuentas a alguien del régimen priista? Dijo hace tiempo Enrique Krauze, con razón, que Fox se parecía a Madero en que, políticamente hablando, “no sabía que no sabía”. En su defensa, Fox recuerda las palabras de don Francisco: “Derroté a un dictador, no pretendo volverme otro”. Algo que no puede aplicarse del todo al caso de Fox. Derrotó al régimen priista, cierto, pero su desempeño no fue muy distinto al de un presidente priista, al menos en lo que hace a su compromiso democrático.

Incluso, el último presidente del PRI (hasta ahora), Ernesto Zedillo, queda hoy mejor parado en lo que hace a la democratización, algo que de alguna manera reconoce Fox: “Mi propio predecesor, Ernesto Zedillo, dirigió la transición de nuestro país a la democracia… es un ex presidente (nótese, ex presidente) tan honrado que realmente necesitaba trabajar para ganarse la vida” (tras haber dejado Los Pinos). Y más adelante agrega que, al reconocer su triunfo en 2000, “el presidente Zedillo demostró ser un verdadero demócrata… Fue un acto de integridad electoral que señalará para siempre al discreto economista como una figura histórica de la pacífica transición de México a la democracia”. Un lugar bien ganado que, en cambio, la historia le escatimará a Fox. Y es que, según él mismo afirma, “en el proceso político éramos simples aficionados; fuera del PRI, nadie sabía cómo funcionan las palancas de la maquinaria política mexicana. Pero sí sabíamos cómo vender una marca”. Y esa marca fue “dar a México la esperanza de que la democracia cambiaría sus vidas para bien”. Hasta ahí llegó, en efecto, la “revolución” foxista. En vender, mercado-técnicamente al electorado mexicano, la esperanza y la incumplida promesa de un auténtico cambio.

18 de diciembre de 2007

Vuelta al solidarismo

Javier Corral Jurado

Trece años antes de fundar al Partido Acción Nacional, en 1926, Manuel Gómez Morín trazaba con claridad la ruta que a su generación —la de 1915— correspondía caminar y los retos extraordinarios que debían enfrentar para encausar las preocupaciones sociales y buscar un remedio, más allá de la acción política inmediata que planteaba el momento, entre la opción por caudillos y el encasillamiento en el socialismo, colectivismo, individualismo, comunismo.

“Hace falta una definición de tendencia y de actitud; la afirmación de un valor siquiera, en torno del cual se reúnan los esfuerzos dispersos y contradictorios”, “una ideología de la vida mexicana. Una ideología sin mistificaciones de oratoria, adecuada a propósitos humanos que resuelva en la acción y no en la literatura, las graves contradicciones que estamos viviendo” y proponía como elemento primordial y objetivo para orientar esa acción el hecho ineludible del dolor humano.

“El dolor de los hombres es la única cosa objetiva, clara, evidente y constante. Y no el dolor que viene de Dios, no el dolor que viene de una fuente inevitable, sino el dolor que unos cuantos hombres causamos a otros hombres, el dolor que originan nuestra voluntad o nuestra ineficacia para hacer una nueva y mejor organización de las cosas humanas. Todo lo demás es discutible e incierto”.

Sabía Gómez Morín que “mientras los hombres consuman lo mejor de su vida y de su energía en librarse de los más bajos dolores —la miseria y la opresión— será imposible que logren alcanzar propósitos superiores e ideales más altos”. Luego lo trasladaría como uno de los principios de la doctrina que organizó, ya desde Acción Nacional: “La miseria y la ignorancia son fruto del desorden moral y económico que la injusticia, la anarquía y la opresión introducen en la sociedad”. Y al final de cuentas, ese fue el eje esencial del PAN.

Esa línea de preocupación social se fue debilitando tras la muerte de Adolfo Christlieb Ibarrola y con la renuncia al PAN de Efraín González Morfín, los dos mejores ideólogos continuadores de los dos principales doctrinarios Gómez Morín y González Luna. Aquellos impulsaron en 1965 la primera gran proyección social de los principios fundacionales de éstos, dando concreción en plataformas legislativas y propuestas de gobierno al pensamiento solidarista. Y aunque en 2002 el partido aprobó una nueva proyección de sus principios al campo de la realidad, en la última década casi se borra en los hechos, ese talante socialdemócrata y solidarista que otrora nos distinguió.

Bajo este marco de ideas pienso que la elección de Germán Martínez Cázares como presidente nacional del PAN es una esperanza para los solidaristas y los demócratas de México, una oportunidad para retomar ese rumbo, en la conciencia de que “la victoria cultural de la democratización en México es una parte de la tarea de Acción Nacional. La otra parte de esa misma misión está en lograr la igualdad entre los mexicanos”, como lo dijo en su magnifico discurso de hace una semana, este michoacano de 40 años que entendió desde muy joven que el humanismo político planteado en los documentos del PAN es el auténtico solidarismo, “en el que el hombre queda definido principalmente por la responsabilidad de su destino en comunidad”. “El cambio de estructuras que el PAN busca, es un cambio de estructuras políticas para alcanzar la democracia, y es un cambio de estructuras económicas para alcanzar la justicia”.

En ese discurso, Germán Martínez recordó que el partido, “Debe tomar sus inevitables deberes sociales en la construcción del bien común; que no es la maximización de los intereses particulares, sino la participación generosa del ciudadano en la construcción de la patria. Alcanzar un orden político justo sin excepciones al cumplimiento de la ley, y edificar un orden económico justo sin privilegios, son las dos caras de la misma moneda que siempre ha mostrado y debe seguir mostrando la lucha, la verdadera lucha de Acción Nacional”.

Esta es la esperanza de quienes hemos concurrido a ofrecer nuestro apoyo a las tareas del nuevo dirigente. La de retomar la promesa del “futuro solidario y justo, que busque el centro político, por donde debe transitar nuestra organización. Una nueva ruta de orden interno, de unidad y de una dirigencia nacional que no sea tribunal entre panistas, sino que busque el permanente vínculo con la sociedad”. “Una ruta para enfrentar al relativismo político, al individualismo que produce la sociedad de consumo y la cultura de la muerte, una ruta que fortalezca a la defensa de la vida, la virtud cívica, el aprecio a la comunidad y el valor central de la persona”, como él mismo lo expresó.

Este planteamiento tiene consecuencias fundamentales, ineludibles, en el momento actual de nuestra vida política, económica y social, y particularmente en nuestra condición de partido gobernante. Urge a concretar los esfuerzos por hacer del PAN un partido de centro político, moderno, comprometido con la cultura, y alejado de la pretensión de estar legislando sobre la moral religiosa. Un partido que resuelva con toda claridad en sus programas de gobierno y en la revisión de las políticas económicas, optar de manera preferencial por los que menos tienen, pueden y saben, los más pobres de México. A quienes, en tono desusado y quizá atípico, pero sincero, ofreció Germán Martínez su gestión al frente del PAN.

Profesor de la FCPyS de la UNAM

13 de diciembre de 2007

"No al libre comercio"

30 de octubre de 2007

Bicis gratis desde París a Sevilla

Fabien Champion
Ahora que la capital parisina disfruta del éxito de la aventura Vélib’ que comenzó este verano, el fenómeno de las bicis urbanas de libre acceso contagia a toda Europa. Análisis de una práctica floreciente.
Un sistema que va viento en popa (Foto, Ruipereira/flickr) Una invasión. Un maremoto. El 15 de julio pasado, se soltaron en las calles de París más de diez mil bicicletas, un fenómeno que entusiasmó a los habitantes de la capital. Un mes después del lanzamiento, la operación festejaba ya su usuario un millón. Los concejales están encantados con este éxito inesperado. Esta pequeña “revolución” de los transportes debe mucho al concepto -aparentemente novedoso- de Vélib’: empleo libre y casi gratuito (se paga una simbólica cantidad de un euro al día, cinco euros a la semana o 29 euros al año) y además omnipresente, gracias a las 750 estaciones repartidas por la ciudad.

Desbordados por el entusiasmo de los usuarios, y con vistas a las próximas elecciones, la ciudad de París pretende perpetuar este sistema: en un futuro se contará con unas 20.000 bicicletas y con 1.450 estaciones. Sin embargo, este éxito no ha impedido que se produzcan algunos problemas: fallos informáticos o estaciones que se ven desbordadas.

Desarrolladas por JC Decaux (la misma empresa que explota este sistema en Sevilla o Lyon) en el marco de su sistema “Cyclocity”, las Vélib’ se adaptan perfectamente a las necesidades modernas: hacer de la bicicleta un transporte público, respetuoso con el medioambiente y sano para los ciudadanos. “La iniciativa da una imagen positiva,” cuenta Judith Perker en su blog velib.fr, “la de una ciudad ideal con medios de transporte limpios.” Sin olvidar el individualismo comunitario.

La mediatización de este fenómeno es reciente, pero la idea en sí tiene más de 30 años. Los Países Bajos, así como los países nórdicos, son pioneros en esto de la ciclomanía. Hace años que al salir de la estación de Ámsterdam uno encuentra un parking de bicicletas de varios pisos que permite a los visitantes descubrir los encantos de la ciudad en bici.

Pandillas urbanas

En 1998, Clear Channel lanzó en Rennes (Bretaña) “Bici a la carta” (Vélo à la carte), el primer servicio libre de bicicletas informatizado del mundo, un sistema que se extendió por toda Europa. A pesar de que los medios de comunicación franceses han querido hacer de Vélib’ el invento del siglo, hace varios meses, incluso años, que existen estaciones de préstamo de bicicletas en la mayor parte de las grandes ciudades del continente (como Citybike en Viena o Ciclocity en Bruselas).

Los bajos costes de inversión han permitido incluso a pequeñas ciudades equiparse a la medida de sus ambiciones. Gijón, por ejemplo, o Mulhouse -en la Alsacia francesa- pueden enorgullecerse de proponer, respectivamente, 64 y 200 bicicletas: un pequeño esfuerzo para un gran paseo urbano.

Dos actores se disputan el mercado: los dos principales magnates de la publicidad y del mobiliario urbano: Clear Channel y JC Decaux. En París, la gratuidad del dispositivo ciudadano tiene, no obstante, un coste: JC Decaux ganó el concurso público para financiar, instalar y mantener los Vélib’ a cambio de un monopolio garantizado del alquiler de los paneles publicitarios de París.

Este principio de “regalo”, de hecho, se ha reproducido en todas las ciudades en las que se ha lanzado el alquiler de bicicletas. “¡Qué pena que las buenas iniciativas no sean a menudo más que consecuencia de una maniobra comercial”, piensan un buen número de usuarios, seducidos, sin embargo, por este nuevo medio de transporte.

Sin embargo, las bicicletas de uso libre, que permiten descubrir la ciudad de forma ecológica, favorecen paradójicamente el despliegue de la publicidad “intramuros”, otra forma de contaminación, aunque esta vez sea visual.

De casa al trabajo y del trabajo a casa… en bicicleta

Si el auge de este sistema continúa, ¿por qué no pensar que la bicicleta puede convertirse en una faceta de la unión geográfica de la UE? Varios municipios franceses están ya estudiando la uniformización de los sistemas de gestión, para que un único abono pueda permitir a los cicloturistas usar todos los sillines dentro del Hexágono francés. Y no resulta imposible pensar que, un día, esta idea pueda extenderse en toda Europa.

Puede que, algún día, los usuarios disfruten del modelo algo alocado de la ciudad suiza de Chaux-de-Fonds: allí, nada de estaciones, pagos o candados. Hay bicis rosas repartidas por toda la ciudad, y cada uno puede usar libremente la bicicleta que encuentre en su camino, antes de dejarla en un sitio bien visible para que el siguiente que pase por ahí también pueda usarla.

29 de octubre de 2007

Precedente democrático

José A. Crespo

Las instituciones y las prácticas políticas se forjan no sólo a partir de un adecuado diseño, sino también de precedentes de desempeño que pueden fortalecerlas, si son positivos, o debilitarlas, si son negativos. Sin tales precedentes, dichas instituciones quedan flotando en el aire, como castillos de naipes que en cualquier momento pueden caer. Por ejemplo, en lo que hace a la institución presidencial, su fortalecimiento, autonomía y límite temporal durante la posrevolución se generaron a partir de algunos precedentes que fueron clave. La dificultad para ello radica en que tales precedentes, en un régimen presidencial, suelen exigir la decisión de quien justamente ocupa el Ejecutivo y que debe sacrificar parte de su poder o sus privilegios en aras del avance institucional. Y eso sólo sucede en condiciones especiales, si no es que extraordinarias. Así, la no reelección presidencial, que fue rota por Álvaro Obregón en 1928 (siguiendo la ruta trazada por Porfirio Díaz) fue rescatada por dos circunstancias: a) el asesinato de Obregón (por lo cual debía erigirse una efigie a León Toral al haber salvaguardado la no reelección, así fuese de manera inconsciente) y, b), la crisis política consecuente, que hizo imposible a Plutarco Calles reelegirse él mismo. Debió Calles sustituir esa posibilidad por la de ejercer un maximato, es decir, el poder detrás de la silla. El maximato vigente orilló a Lázaro Cárdenas en 1936 a romper con Calles y expulsarlo del país, justo para recuperar la autonomía presidencial. Con ello pudo ejercer realmente el poder durante cuatro años, pero al costo de haber sentado el precedente de que los ex presidentes (él mismo) no podrían ejercer poder real más allá de su mandato constitucional, aunque lo intentaran (como muchos lo hicieron). Pero Cárdenas salió ganando, pese a todo, dadas las circunstancias en las que recibió la mermada institución presidencial.

Ernesto Zedillo instauró otro precedente positivo, no para la Presidencia, pero sí para la democracia. No renunció a su facultad de designar directamente al candidato oficial de su partido (aunque bajo la simulación de comicios internos), pero sí rompió con la tradición de que su abanderado debía ganar la elección constitucional “por las buenas, las malas o como fuera”. Lo hizo menos por una innata vocación democrática que por las condiciones políticas imperantes, tras varias crisis de fin de sexenio derivadas en parte de forzar la maquinaria política y la electoral. Lo más conveniente para Zedillo (y en este caso, también para la democracia) fue dar autonomía al IFE: sacar las manos de los comicios, respetar el voto ciudadano aunque fuese adverso a su partido (1997) y aceptar la alternancia (2000). En adelante, el candidato del Presidente no tendría garantías de ganar las elecciones (vaya, ni siquiera de ganar los comicios internos de su respectivo partido). Vicente Fox pudo haber repetido ese precedente, fortaleciendo la democracia electoral, pero hizo lo contrario, poniéndola así en riesgo.

Ha habido también una serie de precedentes orientados a limitar la impunidad, en favor de la rendición de cuentas. Y tampoco porque quienes los han aplicado necesariamente fueran demócratas indiscutibles. Son las condiciones políticas y la simple racionalidad las que los llevaron a sentar tales precedentes. Pese a que el régimen priista se caracterizaba por la impunidad (como todo autoritarismo que se precie de serlo), los presidentes debían llamar a cuentas a algunos funcionarios del gobierno anterior, como vía de legitimación propia. Los llamados a cuentas fueron creciendo en peso e importancia, conforme la legitimidad del régimen menguaba. Vino la prisión de Jorge Díaz Serrano, de Arturo Durazo y de Joaquín Hernández Galicia. Y en condiciones excepcionalmente difíciles, Zedillo recurrió a ese expediente para salir a flote, rompiendo una regla no escrita: no tocar a la familia de su antecesor. Eso es lo que Marta Sahagún parece no haber tomado en cuenta al echarle a sus vástagos un poco la mano (según sugieren varios indicios y testimonios). De ser llamados los Bribiesca-Sahagún a cuentas penales, Marta sería la última con derecho a sorprenderse (la sorpresa sería producto de su ignorancia política). Era sólo cuestión de tomar en cuenta el antecedente del caso Raúl Salinas. Fox dio pasos atrás en materia de combate a la impunidad, pues no llamó a cuentas absolutamente a nadie (ni siquiera a Manlio Fabio Beltrones, a quien ahora acusa de vínculos con el narcotráfico). Y eso no porque el régimen priista fuera inmaculado e impoluto (como lo sugirieron algunos analistas de linaje tricolor).

Lo que no se ha querido hacer hasta ahora es llamar a cuentas a ningún ex presidente (ocurrió, aunque con gran retraso y limitaciones, con Luis Echeverría), pues eso, aunque generara un buen monto de legitimidad por desempeño, sentaría un precedente mediante el cual el presidente que lo decida perdería la garantía de su propia impunidad pos-presidencial. Para sentar ese importante precedente democrático (bajo el supuesto que el ex presidente que fuese llamado a cuentas tuviera en verdad cola qué pisar), se requeriría que el presidente en vigor enfrentara una situación política muy complicada y estuviera dispuesto a renunciar él mismo a “servirse con la cuchara grande”, pues prácticamente estaría vulnerando su propia impunidad. Por lo cual debería necesariamente “cortarse las uñas” durante su gestión. ¿Existen tales condiciones? Tal vez, pero no queda claro. Lo único claro es que Fox, con su insólito y desbocado comportamiento, le está elevando a Felipe Calderón el costo político de preservar la impunidad de la familia Fox-Sahagún-Bribiesca. Lo que Felipe ganaría llamando a cuentas a esa familia, lo perderá no haciéndolo.

23 de octubre de 2007

Castillo Peraza

Javier Corral Jurado

Asistí a la ceremonia en la que el Senado entregó, post mortem, la presea Belisario Domínguez a Carlos Castillo Peraza. La recibió su viuda, Julieta López Morales, y en nombre de la familia agradeció el segundo de los tres hijos, Julio Castillo, quien, greñudo y barbón, hizo una intervención breve y buena. Dijo algo que me pareció esencial: se reconocía el valor de las ideas.

Acto emotivo, se removieron recuerdos; había una significación especial en el contraste mismo del reconocimiento en ausencia, y los actores que participaron en la ceremonia y los que no quisieron estar. Lo primero que se me vino a la mente es que en vida Carlos no habría recibido ese galardón. La vocación pluralista de la clase política mexicana sólo encuentra motivo para reconocer y escuchar al otro a partir de la muerte. Así sucedió con Luis Donaldo Colosio, José Ángel Conchello, Heberto Castillo. Luego pensé en el discurso que habría pronunciado en este momento del país, delante del presidente Felipe Calderón, y más sentí la ausencia del yucateco y la interrupción de esa tarea reflexiva y deliberativa.

Fue un pensador del México que en más de un sentido vivimos. Del PAN fue ideólogo destacado, en la línea doctrinal que Efraín Gonzalez Morfín reforzó de la visión de los fundadores, y que en plataformas e iniciativas de ley concretara Adolfo Christlieb Ibarrola. Eslabón de esa cadena de humanistas y solidaristas que quisieron llevar a Acción Nacional a una posición de centro, y en otros casos a recuperar su talante socialcristiano.

La aportación de las luces brillantes que Carlos aportó al proceso de transición política y cómo comprendió el momento, lo definió y lo procesó en conceptos extraordinarios de política, economía, cultura y sociedad, no está en duda ni la disminuye el hueco que los legisladores del PRD hicieron en la ceremonia, atrapados en el discurso intolerante de su excandidato presidencial. Quizá ese desdén es el mejor tributo que la mediocridad brinda al talento. Y uno de los principales talentos de Carlos, asumidos como dones, fue afirmar sus creencias, defender sus convicciones, sostener sus principios, sin dejar de escuchar al otro, que es diversidad cultural y pluralidad política. Por eso pudo construir un diálogo más allá de la política, con hombres y mujeres de distintas ideologías.

Fue polifacético, como dijo Julio, su hijo. En su libro El PAN nuestro, Carlos Castillo Peraza explicó su fe, su vocación profesional y su militancia política en un conjunto de desempeños que lo cruzaron en su vida y en los que dio testimonio de entrega y valor. “La amistad —dice— me llevó a la militancia apostólica, y ésta a la política; la necesidad me condujo al periodismo, y éste a la filosofía. Las urgencias de mi país me obligaron a asumir responsabilidades en el ámbito de un partido —AN—, como dirigente, candidato, aficionado a la filosofía y periodista”.

Y, en efecto, después de haber sido todo eso, uno de los más preclaros exponentes y referentes ideológicos de AN, y sostener una militancia que vino desde la carpintería electoral hasta ser el máximo dirigente de la institución, a todo lo cual llegó “sin haber sido hijo de marineros, ni heredero de armadores, ni asignatario de navieros”, Castillo Peraza dejó el partido, y se concretó a la tarea intelectual que concibió como regreso a su ruta original: “Consagrarme única y exclusivamente al trabajo que considero específicamente mío, durante el tiempo que Dios me conceda aún de vida”.

Frente a los vientos fríos de los tiempos que vivía, el navegante decidió emprender “la ruta del solitario”.

Discutí con él su renuncia al partido, sobre todo porque lo hacía en momentos en que la institución más lo necesitaba. La decisión estaba tomada y no había de qué preocuparse, no estaba molesto con la institución, pero había sentimiento con algunos de sus amigos a quienes reprochaba senderos de comodidad en la política y conductas de deslealtad. “Ahí lo dije, tú lo reproduces en tu artículo, por mi adhesión a los principios seguiré siendo panista de alma y corazón, pero no de uniforme y credencial”.

Más que lo que hoy se reproduce en el partido, “Carlos ha sido uno de los constructores de la gran victoria cultural del PAN de la última década”, me gustaría decir que fue un pensador demócrata que pertenece al país, como bien lo ha reconocido el Senado de la República.

Pero hoy que está abierto el proceso de elección del nuevo presidente del PAN y del CEN, debemos recobrar la memoria y recuperar la conciencia desde la que Carlos se hizo presidente nacional, lanzada desde la apuesta por nosotros mismos, desempeño que constituyó un esfuerzo de precisión ideológica en el conjunto de nuestra doctrina; y desde la jefatura se dio un impulso de lo programático —sin ser gobierno— en diferentes campos de la vida social, económica y política de nuestro país.

Desde su posición de dirigente político enfrentó valientemente —quizá equivocado en el método, no en las causas— los abusos del ejercicio periodístico y la impunidad de quienes se refugian en pluma o micrófono para descargar en otros sus fobias o filias. Tocó el tema tabú desde donde no se podía abordar, pero se desesperó en nombrarlo, y lo enfrentó de manera inconveniente.

Atizada su alma por los fuegos internos que encendían su pasión por la literatura, el periodismo, el mundo de la filosofía, dijo verdades “de a kilo” que debieran servir para nuestra reflexión actual. Tienen razón los que dicen que, desde que se fue del partido y luego de esta vida, no ha encontrado sustituto la fuerza de su discurso y la hondura de su reflexión.

17 de octubre de 2007

Encubrimiento eclesial


José A. Crespo

México nació como el país de la impunidad, singularidad que ni de lejos ha cambiado, por lo que todos los actores sociales, económicos, culturales, políticos, sindicales y militares la conciben como un “derecho humano”. Un derecho que, por tanto, debiera estar consagrado en la Constitución para que la Carta Magna empate un poco más con la realidad del país. La Iglesia es en México un poder fáctico que goza aún de impunidad para sus ministros y jerarcas, en contraste, por ejemplo, con Estados Unidos, donde varios casos de pederastia clerical han sido llevados exitosamente a los tribunales. Aquí pareciera que la justicia tiene cierto resquemor a entrar de lleno a ese tipo de casos, u otros que involucran a prelados o miembros del clero. Eso probablemente se deba a que los gobernantes mexicanos siguen teniendo cierta reverencia y quizá hasta temor a la Iglesia católica, que fungió por siglos como Iglesia de Estado. Y la herencia de ello es una clara política de impunidad hacia sus miembros y prelados.

La Iglesia, por su parte, se brinda a sí misma el derecho a la impunidad aun en delitos tan graves como la pederastia. Así, la Arquidiócesis de México reclama claramente el derecho de la Iglesia católica de encubrir a aquéllos clérigos que gustan de arrancar favores sexuales a los niños. El daño sicológico o físico que se pueda infligir a los infantes abusados es lo de menos. Lo que importa es preservar intocables a los operarios del Señor. Al menos eso se infiere de lo escrito por la Arquidiócesis en sentido de que la Iglesia “no tiene la obligación de denunciar a un clérigo culpable de abuso sexual”, sino que la aplicación de la ley debe ejercerse “solamente por queja del ofendido o su representante”. Es decir, aunque algún jerarca se entere de que un clérigo ha incurrido en abuso sexual, no tiene por qué dar a aviso a la autoridad sino sólo enviar al pederasta a otra diócesis donde no se le conozca. Es por eso tan difícil distinguir entre los intríngulis de la pederastia dentro de la Iglesia y los de redes criminales como la que denunció Lydia Cacho, y de la que forma parte el célebre e ingenioso Kamel Nacif.

Afirma también la Arquidiócesis que cuando un sacerdote incurra en el acoso o asalto sexual de algún menor, en lugar de pagar una pena legal por ello, su penitencia consistirá en aportar a su víctima “la asesoría sicológica, espiritual y pastoral necesaria” (Criterios de la Arquidiócesis de México en relación con comportamientos inadecuados, principalmente con menores, que pudieran suceder por parte de clérigos. Enero-Junio, 2007). Si entendemos bien, quien haya cometido un acto de paidofilia es el mismo que debe brindarle terapia al niño abusado para que supere las secuelas sicológicas del atropello. La Iglesia defiende —en todo su derecho— el prospecto de vida de los embriones humanos, pero descuida el proyecto de vida de niños católicos puestos a merced de sacerdotes con graves patologías. En eso no encuentra demasiado problema, al fin que todo se arregla con una terapia prodigada por el propio pederasta a su víctima (terminando quizá cada sesión sicoanalítica con un nuevo asalto sexual en el propio diván, para así agendar una nueva cita terapéutica).

¿En qué siglo vivirá la Arquidiócesis? ¿En el noveno? ¿Le pasaron absolutamente de noche los avances de la sicología moderna, como para no saber que el victimario no está capacitado en modo alguno para dar terapia, y que la víctima probablemente haya perdido toda la confianza de su verdugo, elemento esencial para que cualquier proceso curativo tenga alguna posibilidad de éxito? ¿No se enteran de que es el victimario quien necesita urgentemente recibir ayuda siquiátrica, en lugar de ofrecerla? En parte sí, y en parte por ello los arzobispos afirman que los pederastas con sotana, antes que purgar una pena legal, deben recibir la ayuda sicológica para enfrentar su patológica preferencia. En realidad, no están peleadas las dos opciones: los pederastas hallados culpables pueden y deben recibir auxilio especializado, al tiempo de purgar penalmente su delito. “Sólo en casos verdaderamente graves”, continúa la Arquidiócesis, “se puede aplicar al pederasta una sanción ‘mayor’, como removerlo de su cargo, retirarle facultades, impedir el ejercicio de su ministerio”. Es decir, sanciones aplicadas dentro de la organización eclesial, en atención a su viejo fuero, pero nada que tenga que ver con el Estado (a menos que éste intervenga a partir de demandas explícitas). Ese es el sustento “teológico” del encubrimiento prodigado por la jerarquía eclesiástica a sacerdotes, párrocos, frailes o prelados paidófilos. El Código Penal Federal (art. 499) lo tipifica como un delito aplicable a quien “Oculte o favorezca el ocultamiento del responsable de un delito”. Pero la Iglesia, ya lo sabemos, se guía no por la ley de los hombres, sino exclusivamente por la de Dios. Y mientras la justicia internacional o extranjera no se entrometa, nada tiene qué temer, pues en México disfruta, por derecho histórico, todas las garantías de impunidad.

Muestrario: Julio Di Bella deja el canal Once después de una provechosa gestión. Va a coordinar la mesa para la reforma a la Ley de Radio y Televisión. Julio tiene una idea de lo que deben ser los medios públicos, con la que concuerdo completamente, y que puso en práctica en la principal televisora pública, dentro de lo que la actual normatividad permite. Eso, con pleno respeto a la libertad de expresión, que muchos pregonan pero no todos aplican. Ojalá sus ideas sobre los medios públicos se reflejen en la nueva legislación que regulará este importante ramo.

16 de octubre de 2007

Pide transparencia a sindicatos

Para el senador Ricardo Torres Origel, es necesario regular, en materia de transparencia, a los sindicatos del país.

Por ello, aseguró que la iniciativa de la fracción parlamentaria del PAN es fundamental para saber a dónde van las cuotas salariales que dan los obreros y en qué se gastan los contratos que hacen sus líderes.

Aseguró que si bien existe inconformidad por parte de los líderes sindicales sobre esta medida, en ningún momento se atenta contra la autonomía de los sindicatos, ya que la transparencia de los recursos es para dar certidumbre al propio obrero.

Durante la semana pasada, la fracción del PAN presentó una iniciativa para modificar la Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional, particularmente en la Ley Federal del Trabajo, sobre todo en obligar a los sindicatos a adentrarse a la Ley de Acceso a la Información.

“Hoy por hoy se ha sabido de muchos líderes que tienen mansiones y casas, incrementan su patrimonio de manera descomunal, y los mismos trabajadores -a los que les descuentan sus cuotas- poco conocimiento tienen del destino de esos recursos.

“Nosotros respetamos las posturas (de los líderes sindicales), estamos pisando cayos pero no estamos violentado la autonomía sindical”, aseguró Torres Origel.

El senador panista explicó que si los partidos políticos fueron obligados de transparentar sus recursos ante la ciudadanía, es necesario que los sindicatos, sobre todos los oficiales, den cuentas del recurso que la autoridad les da para su sobrevivencia.

Insistió el senador en que la autonomía de los sindicatos no se está violentando por ningún motivo.

Incertidumbre y zozobra

Javier Corral Jurado

En la 49 asamblea anual de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, tanto el Presidente como los secretarios de Comunicaciones y de Gobernación se refirieron a diversas preocupaciones que rondan en ese sector. Los funcionarios expresaron las propias en torno del tema de los contenidos de la radiodifusión, y se hicieron eco de las que, según se dijo, tienen en la “incertidumbre y zozobra” a los concesionarios por el futuro de los refrendos.

“No es que el Estado imponga esquemas en la programación, sino que los propios medios desarrollen una programación más enriquecedora”, dijo Luis Téllez. “La apuesta por contar con ciudadanos mejor enterados y, por tanto, más participativos, nos debe motivar a fomentar contenidos de mayor calidad y la difusión de información veraz y objetiva”, sostuvo Francisco Ramírez Acuña.

El presidente Calderón selló el exhorto: “Hago un llamado muy respetuoso a fin de que todos quienes participan en la radio y la tv asuman el papel que les confiere ser concesionarios y permisionarios de un servicio de interés público y de carácter social. Y ello va más allá del entretenimiento o las notas de alto impacto; es parte de la cultura cívica, de la articulación y formación de valores entre las mexicanas y los mexicanos, particularmente entre los más jóvenes; la generación de una conciencia colectiva que nos lleve más rápidamente a mejores estándares de desarrollo, responsabilidad, democracia y bienestar”.


Si bien los contenidos son una preocupación social extendida y la tendencia hacia lo peor de la programación televisiva provoca pensar en mayores regulaciones legales a las existentes, la frágil línea que separa el ejercicio responsable de la libertad con mecanismos de control aconseja un verdadero esfuerzo de autorregulación por parte de los concesionarios y el mayor fomento de la competencia por parte del Estado.

Más que de contenidos, el de la radio y la tv mexicana es un problema de competencia económica. Lo que hay que mejorar es el esquema de distribución de las frecuencias y asegurar un modelo de convergencia tecnológica que posibilite una oferta comunicacional más amplia. La concentración atenta contra el ejercicio de las libertades de expresión e información, y erosiona los contenidos de la programación, al no tenerse otros referentes de la calidad posible en la producción para medios electrónicos.

En un esquema como el nuestro, en el que una sola empresa acapara tres de las cuatro plataformas de transmisión de contenidos en tv (espectro, satélite y cable), las consecuencias para la pluralidad y el ejercicio periodístico son desastrosas. Los comunicadores pierden autonomía y libertad por el entramado de los intereses de sus patrones no sólo en defensa de sus propios negocios, sino a través de la lógica de complicidad con el statu quo, que reduce el ámbito de la crítica y termina ciñéndolos a sus instrucciones.

Ahí está el ejemplo reciente de la forma en que varios de ellos fueron llevados a la audiencia con las comisiones del Senado que dictaminaron la reforma constitucional en materia electoral, y el triste papel que jugaron en demérito de sus trayectorias profesionales. En una mayor competencia los comunicadores resguardarán más su compromiso ético y dignidad, al no estar a expensas de unos cuantos para poder ejercer su vocación.

Lo que verdaderamente resultó impropio en las alocuciones oficiales fue el manejo del tema de los refrendos. Quizá para desprender los aplausos que recibieron en el momento, el secretario Téllez y el presidente Calderón ofrecieron buscar ratificarles sus concesiones y perdieron de vista que será el proceso legislativo ya puesto en marcha para una nueva legislación de medios donde se desarrollen los criterios expresados en la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y cómo debe entenderse el derecho preferente sobre terceros.

El secretario, que expresó no reconocer la existencia de monopolios en radio y tv, tampoco parece reconocer la resolución de la Corte sobre la inconstitucionalidad del refrendo automático, pues en el tono más obsequioso posible les aseguró: “Contarán por supuesto con todo mi apoyo para el mismo”.

Aunque el Presidente tuvo más cuidado en señalar que ese procedimiento debe darse en el marco de la ley, incurrió en un error al instruir a Téllez “para que junto con la CIRT defina el mejor camino para quienes buscan la renovación de sus concesiones, y estaremos atentos a que lo hagan a partir del cumplimiento de la ley y de su compromiso con nuestro México”. En todo caso deberá ponerse de acuerdo con el Senado, que trabaja en la formulación de esa ruta.


No hay duda de que el refrendo vuelve al trámite original, y que en él se podrá dar preferencia al actual concesionario, pero no será la buena o mala disposición de un secretario o un presidente lo que prevalezca en esa decisión, sino que como dice la SCJN: “Para que el refrendo de una concesión y la preferencia que se otorgue a su titular resulten apegados a la Ley Suprema, es menester que el titular de la concesión, al término de la misma, compita nuevamente, en igualdad de circunstancias, con otros interesados... Así, la preferencia para el concesionario con motivo del refrendo sólo implica que se le prefiera cuando se presente un equilibrio total o una igualdad absoluta entre varios interesados en cuanto a su idoneidad y al cumplimiento de los requisitos exigidos para el otorgamiento de la concesión, lo que, por tratarse de facultades regladas, tendrá que fundarse y motivarse debidamente”.

Profesor de la FCPyS de la UNAM

13 de octubre de 2007

En radio y televisión ya no habrá tomas violentas: FCH.

En lo que pareció ser una abierta alusión al chiquihuitazo, como se conoció el despojo de CNI Canal 40 por parte de TvAzteca, el presidente Felipe Calderón se comprometió a que nunca más habrá una toma violenta de una estación de radio o de televisión o de un negocio lícito en el país.

Ante los empresarios de la radio y la televisión, Calderón ofreció además privilegiar la libre expresión de las ideas, pero también apeló a la responsabilidad de los medios de comunicación para que se asuman como concesionarios y permisionarios de un servicio de interés público y de carácter social.

Al advertir que su gobierno se regirá bajo la premisa de la legalidad, el Presidente anunció que ya clausuró una docena de estaciones ilegales y hará lo mismo con otras decenas.

En dos ocasiones remitió a los integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) con Luis Téllez, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (no mencionó a la Comisión Federal de Telecomunicaciones), para que les dé garantías en el proceso de transición digital y en establecer reglas claras para las concesiones. En este último punto les dijo que “no deben preocuparse”.

Después de la aprobación de la reforma electoral, que provocó el enojo de los magnates de la comunicación porque dejarán de cobrar por la propaganda política, la 49 Semana Nacional de Radio y Televisión fue ocasión para que Calderón sostuviera su primer encuentro público con los empresarios del sector.

Estuvieron ausentes los dueños del duopolio televisivo, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego. Por parte de Televisa acudió Javier Tejado Dondé, el cabildero de la llamada ley Televisa y vicepresidente de la CIRT, y por TvAzteca, Ernesto Vidal, también hombre de confianza y ex colaborador de Marta Sahagún de Fox. En el presidium figuraba el senador Jorge Mendoza, ex directivo de la empresa del Ajusco.

Contrario a años anteriores, los medios de comunicación no tuvieron acceso a la comida que se realizó en un hotel de Polanco, donde se redoblaron las medidas de seguridad por la presencia de un grupo de manifestantes. En el banquete, que estuvo amenizado por la cantante Alicia Villarreal y la Arrolladora Banda Limón, Calderón Hinojosa estuvo acompañado por su esposa, Margarita Zavala; el jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, y el coordinador de Comunicación Social de Los Pinos, Maximiliano Cortázar.

Al dar la bienvenida al mandatario, el presidente de la CIRT, Enrique Pereda, resaltó que los medios de comunicación están unidos y gozan de “gran fuerza y credibilidad”. Pidió el respaldo del Presidente para “apresurar el paso” a fin de que las estaciones que transmiten sólo en amplitud modulada, con tecnología del siglo pasado, puedan hacerlo también en frecuencia modulada.

De igual forma, anunció que colaborarán con el Senado para modificar el marco normativo de la radiodifusión mexicana, y que México no quede exento de las tendencias mundiales.

Calderón respondió que ya dio instrucciones a Téllez para que presente una propuesta que permita definir de una buena vez los parámetros y las políticas públicas para lograr la transición digital; sin embargo, no aclaró si eso implica acceder a la petición de la CIRT de crear combos, o sea, más estaciones de radio.

En este punto afirmó que es hora de ingresar a una nueva etapa de desarrollo de la radiodifusión y las telecomunicaciones que permita superar el rezago tecnológico respetando los derechos de cada uno. Reconoció así que los empresarios tienen una “legítima preocupación” por la incertidumbre y la zozobra que genera el vencimiento de sus concesiones, por lo que anunció que Téllez tiene la instrucción de definir un marco de ley con procedimientos claros y asequibles.

El recuerdo del “¿y yo por qué?”

A diferencia de Vicente Fox, que hace tres años respondió “¿y yo por qué?” cuando se le pidió intervenir en el conflicto entre TvAzteca y la empresa de Javier Moreno Valle (Canal 40), Calderón advirtió que está comprometido con la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley. “Por ello no hemos permitido, ni permitiremos que por la fuerza se tomen instalaciones de radio o televisión por parte de personas o de grupos, nunca más una toma violenta de una estación o de un negocio lícito en el país”, expresó.

Aunque pareció ser una abierta alusión al llamado chiquihuitazo, al final del acto algunos integrantes de la CIRT comentaban que el destinatario era la APPO, que tomó estaciones de radio durante el conflicto en Oaxaca. Lo cierto es que este discurso se da unos días después de que la televisora del Ajusco fue severamente cuestionada por haber difundido un espot con ataques al Senado, lo que fue visto como un desquite por la reforma electoral.

Sin hablar abiertamente de la mencionada reforma, el michoacano sí aludió a la libertad de expresión, argumento que los concesionarios esgrimieron para impugnar los cambios impulsados por el Congreso de la Unión.

Incluso, Pereda Gómez se refirió al tema cuando resaltó que el éxito de los contenidos mexicanos de radio y televisión en el país se debe en buena medida a que el Estado mexicano ha permitido que se desarrollen éstos sin mayor intervención.

En ese contexto señaló la “aportación invaluable” de los medios de comunicación, porque a lo largo del territorio nacional ofrecen infinidad de programas de entretenimiento, información y cultura sin ningún costo para quienes los sintonizan.

En su respuesta, Calderón declaró ser un creyente de la libertad de expresión, aunque les advirtió que ésta debe estar asociada íntimamente al respeto a los demás y a la responsabilidad con México, así como al derecho a la información que hay en los tres órdenes de gobierno y los tres poderes de la Unión.

Por eso les hizo un llamado “respetuoso” para que asuman su papel, lo que va más allá del entretenimiento o las notas de alto impacto, porque implica fomentar la cultura cívica, los valores y la generación de una conciencia colectiva que lleve más rápidamente a los mexicanos a mejores estándares de desarrollo, responsabilidad, democracia y bienestar. Además de que su colaboración será clave en la batalla para recuperar el orden y la seguridad en el país.

Al final se mostró confiado en que los industriales de la radio y la televisión sabrán estar a la altura de los tiempos y aportarán mucho para fortalecer una cultura de apego a la legalidad, consolidar la armonía entre los mexicanos, afianzar la unidad nacional y los valores de la democracia, de la justicia y del respeto a los demás.

Gana el país

Carlos Sotelo

Presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Senado de la República.

El valor fundamental de la reforma electoral es que saca de la contienda al poder del dinero, además de que trata de ordenar los elementos que particularmente el año pasado afectaron de manera sustantiva el proceso electoral.

El dinero estaba ajeno a lo que establece la ley, no tenía origen ni explicación en los textos ni de la Constitución ni de la ley secundaria que norma los procesos electorales, se había convertido en los últimos comicios en la principal motivación de todos los partidos y candidatos para promover su persona, propuestas y candidaturas. Recursos provenientes de grupos de poder fáctico que estaban convirtiéndose en los grandes electores al determinar quién sí y quién no podría ser candidato, y quién podría ganar una elección, lo que violentaba la facultad soberana de los electores.

Las modificaciones constitucionales aprobadas plantean también una nueva relación de los partidos y candidatos con los medios electrónicos porque los recursos se destinaban principalmente a pagar tiempos en radio y TV. Además de que esos mismos grupos contrataban espacios en medios, y desde el anonimato, desde la ocuridad, lanzaban muy armadas y articuladas campañas; lo cual ya estaba prohibido por la ley, pero la autoridad electoral hizo casi nada por impedirlo. Es por esta razón que ahora la Constitución prohíbe a los partidos contratar tiempos en radio y TV pero también que personas físicas o morales lo hagan.

Una vez que se ha prohibido la compra de tiempos, los partidos podrán ir más allá de los spots, para que en segmentos de por los menos un minuto haya espacio suficiente para que se pueda privilegiar la propuesta.

El consenso para lograr esta reforma se explica a partir del hecho de que en todos los partidos prevaleció la preocupación de que en los últimos procesos electorales, particularmente en 2006, el país resultó confrontado, y aunque en los partidos hubo una reflexión de origen diferente llegamos a una conclusión común.

Se logró que las fuerzas políticas no actuaran de manera autista, omisa, ante lo que está sucediendo en México. Un acuerdo que parecía imposible, sin embargo fue posible porque a nadie se le pidió declinar posiciones, sino ver hacia delante y ponernos de acuerdo. Al final, el país sale ganando con esta reforma y el Congreso refrenda que es el espacio principal de diálogo, debate y búsqueda de consensos.

Aunque en el Legislativo no existe temor de que los medios electrónicos emprendan represalias contra la clase política, hay conciencia de que puede haber una prolongada respuesta, de baja intensidad pero permanente, para intentar atacar a otras reformas fundamentales. Pero, ante la reacción exagerada y poco democrática de los dueños de algunos medios y analistas, ha habido un reforzamiento de ideas para ir adelante y a fondo en la democratización entre medios y partidos. Eso está prevaleciendo y ojalá así siga. Al redactar este artículo, cuatro legislaturas locales habían aprobado ya la reforma.

Si bien este ha sido un paso muy importante, faltan cosas que precisar que permitan apuntalar la reforma y darle sustancia, contenido y profundidad. En la legislación secundaria habrá que reglamentar el derecho de réplica que es un instrumento fundamental para establecer una nueva relación con televisoras y radiodifusoras. Esto obligará también a quienes ejercen la labor de análisis y comunicación, a ser más rigurosos, más cuidadosos, a poder atender de mejor manera la diversidad y veracidad de la noticia.

Otro asunto fundamental es ordenar la asignación de los tiempos del Estado a los partidos. Esto va a ser una tarea compleja, muy metódica, que hay que cuidar para que los tiempos estén bien pautados y que haya observación estricta por parte de los concesionarios. Tenemos que cuidar muy bien los mecanismos, la redacción de cada artículo, cada frase, para evitar que amparos y querellas jurídicas que seguro se van a presentar, puedan anular de manera importante esta reforma.

Ésas son algunas de nuestras tareas pendientes.